Las cosas buenas de México

En épocas de elecciones se dicen muchas cosas malas del país, región o localidad en cuestión. En este proceso electoral hemos escuchado muchas cosas negativas en México. Pero hay más cosas positivas que negativas. Una nota optimista para México. Vista de México con Lago de Joahann Moritz Rugendas (Museo Orizaba)

  1. Hay muchas más buenas escuelas que escuelas no buenas. Existen escuelas públicas de calidad mundial. Por ejemplo, la Escuela Secundaria Anexa a la Normal Superior (ESANS) en la Ciudad de México, o la Escuela de Bachilleres Ricardo Flores Magón (Oficial B) en Veracruz.
  2. Hay muchos más buenos maestros que maestros no tan buenos. Para ser buen maestro no se necesita pasar las pruebas de evaluación cognitiva, un buen maestro se define en esencia por la persona que uno es y no por lo que uno sabe. Saber no estorba, por supuesto que no, al contrario, ayuda, pero realizar la tarea docente en condiciones difíciles, con grupos complicados, bajos recursos, estudiantes poco motivados y padres de familia alejados de la escuela y su importancia, es mucho más importante, es crucial.
  3. Tenemos muchas buenas empresas, innovadoras y con responsabilidad social. El día 16 de mayo de 2018, el Banco Mundial publicó en un Blog un artículo en el que destaca a dos empresas mexicanas, una en Yucatán y otra en Michoacán, por la instalación y producción de energía con base en sistemas de Digestión Anaeróbica (DA). Una de estas empresas, NOPALIMEX, es, en palabras del Banco Mundial “la primera planta DA en el mundo que utiliza el desperdicio del cactus como una fuente de biomasa para la producción de biogas.”
  4. En México la familia es la unidad más importante de organización social. No existirán los sistemas gubernamentales de bienestar social de países más avanzados, pero la red de apoyo familiar, permite que los mexicanos sorteen con menos costo los desafíos que pueden ocasionar la pobreza, la vejez o la enfermedad.
  5. En México ha existido ahora por casi dos décadas estabilidad monetaria. La autonomía del Banco de México, la única institución realmente autónoma del país, le ha arrebatado al Ejecutivo Federal la utilización de la Banca Central como caja chica.
  6. De los 1073 sitios, culturales, naturales o mixtos, enlistatos como Patrimonios de la Humanidad de la UNESCO, México tiene 34, ocupando el séptimo lugar  mundial.
  7. Según World Atlas, México es uno de los países (el onceavo) con la mayor megadiversidad (número total de especies con un porcentaje significativo de especies endémicas) mundial.
  8. A pesar de todos sus problemas, el número de turistas que ingresan a México al año no solo es masivo sino que crece rápidamente. Según la Organización Mundial de Turismo, el número de turistas que ingresaron en el año 2012 fue de 76, 749, 000; para el año 2016 ese número ascendió a 94, 853, 000.
  9. Según la revista National Geographic, México ocupa el cuarto lugar mundial como destino gastronómico.
  10. Finalmente, México es hospitalario: ¡Mi casa es su casa! En México no se odia a los extranjeros.

Un día cotidiano en la Ciudad de Nueva York

Un día en NYC

Es un día normal de los que la humanidad entera vive en el siglo XXI, en diferentes contextos. No dejo de pensar en las víctimas y horrores de los sismos de México y de la matanza de Las Vegas. Unos ocasionados por actos de la Naturaleza y otros por la maldad de un hombre. Hay una especie de histeria colectiva, que de alguna manera es parte de la vida diaria.

En una de mis tantas rutinas y de tanto shuttle o vaivén entre la Ciudad de México y la Ciudad de Nueva York (NYC), estoy sentado en el segundo vagón del tren LIRR entre la estación Jamaica (cercana al aeropuerto JFK) y la estación Penn en el mero corazón de Manhattan (uno de los cinco distritos de NYC). El tren se detiene a unos dos minutos después de partir de la plataforma. Por el momento nada es inusual. Con frecuencia sucede eso. Mientras tanto, yo sigo concentrado con el devenir del día. Unos minutos después el maquinista dice algo así: “Todos los policías a bordo del tren por favor vengan al primer vagón”. En ese momento el maquinista despertó la atención de todos. Algunos de los pasajeros a mi alrededor empezaron con onomatopeyas. Otros con, “no otra vez”; “y ¿ahora qué?”; “Shit”. No había nada qué hacer, pero esperar. La adrenalina se activó. En cuestión de segundos empezaron a brotar policías no uniformados con paso acelerado a través de los vagones hacia el frente del tren. Fluían uno tras otro, jóvenes y no tan jóvenes, mujeres y hombres, blancos y de color. Por la forma que estaban vestidos uno juraría que eran pasajeros. La amígdala, es decir, el centro neuronal del cerebro donde se activan las señales de alarma para “huir, atacar o pasmar” se activó inmediatamente en mí y el resto de los pasajeros. Pero sin alternativas. Así que todos nos quedamos sentados esperando noticias, sin movernos, observando a través de las puertas que unen vagones. La decena de policías que corrieron al primer vagón obstruían la visión de la acción. La falta de opciones apaciguó mi amígdala y la de los demás. Es algo raro.

Como a los 5 minutos uno de los policías regresó con paso firme del primer vagón y cuando pasaba dijo, “a crazy guy“. Esa fue toda la información. Esperamos unos 10 minutos más entre plataformas. El regreso del policía de alguna manera calmó los ánimos. Minutos después, en el altavoz una voz femenina dijo lo siguiente: “Tenemos que regresar a la estación Jamaica. Sentimos la demora”. Otros 5 minutos y el tren empezó a moverse en reversa. La gente se levantó de sus asientos para salir del tren. Llegamos a la estación y las puertas no se abrieron. Pero justo al principio de la plataforma estaba un grupo de unos 10 policías neoyorquinos uniformados y armados esperando al tren. Ahí estuvimos cinco minutos cuando por mi ventana pasaron los policías con el “crazy guy” (un hombre de alrededor de 35 años de edad, caucásico, con barba y pelo cortos) esposado y flanqueado por dos policías que lo asían por los brazos y otros 10 que los seguían. Hubo cambio de maquinistas. En el tren no se abrieron las puertas para entrar y salir. La gente regresó a sus asientos. Yo no me inmuté. Solo observé y pensé: un día cotidiano.

El resto del día lo ocupé entre caminar y leer. Ahora estoy sentado en el décimo piso de la biblioteca principal de la Universidad de Nueva York. Justo para iniciar más lectura y redacción. Uno de tantos días similares en mi vida, con vista al famoso y popular Parque Washington en Greenwich Village donde nace la Quinta Avenida y cruza la Calle Cuarta. Y a unos minutos de reunirme con la ex-decana de la escuela de cultura, educación y desarrollo humano de la Universidad de Nueva York.

Vista biblioteca NYU Oct 3 17

Islandia: entre cultura y naturaleza. Tercera Parte

Islandia: tercera parte

Por Eduardo Andere M.

Islandia es un hermoso país; a pesar de su juventud como Estado-nación (1944) se codea en indicadores de desarrollo y progreso con los países más avanzados del mundo. En el interior, la cultura del islandés profesional es de esfuerzo y trabajo; la cultura de todos es de respeto y cuidado por la naturaleza. Su geografía de extensos páramos contrasta con la orografía de múltiples y salpicados volcanes y montañas junto con la riqueza de ríos y zonas geotérmicas. En lo humano los islandeses apenas si están recibiendo la bocanadas de la globalidad a través de su participación comercial y política internacional, resaltando el impresionante crecimiento turístico de alrededor de 3 turistas por habitante (cerca de un millón de turistas por año; si tuviésemos la misma proporción en México, la cantidad de turistas por año sería de alrededor de 350 millones; actualmente es de alrededor de 24 millones), pero aún conservan la sencillez de una nación pesquera, parroquial, y llena de confianza, libertad, apertura mental y honestidad.

Cataratas de Gullfoss: http://youtu.be/0QVW3x7wKvM y Géiser Strukkor: http://youtu.be/i_8hrgQyhNQ

La bondad, la compasión y la neurociencia

Resumen de la conferencia de Daniel Goleman comentada por Eduardo Andere M.

IMG_4081 Título de la conferencia: Una fuerza para el bien: El llamado del Dalai Lama a la acción. Lugar: Washburn Auditorium, Lesley University. Brattle Campus. Fecha: Abril 2, 2015. 16 horas. Conferencista: Daniel Goleman, autor del famoso libro Inteligencia Emocional.

  1. La pregunta implícita de la conferencia aunque no expresada por Goleman, es ¿qué necesitamos para un mejor ser humano y una mejor sociedad?
  2. Las respuestas que da Goleman se derivan de sus conversaciones y amistad con el Dalia Lama.

Respuestas:

  1. Crece en compasión
  2. Un buen líder hace el bien
  3. Cuando leemos las noticias, todas están llenas de horribles relatos
  4. Necesitamos reinventar el futuro
  5. ¿Cómo? Aumentando la cantidad de amabilidad y bondad
  6. Ver al otro, y responder ¿cuáles son las necesidades de la otra persona en mi interacción diaria?
  7. Necesitamos nutrir nuestra salud o higiene emocional
  8. Por ejemplo, el enojo. Todos nos enojamos. El enojo es una emoción destructiva, como muchas otras. Todos vivimos con ellas a diario. Y estas emociones nos destruyen más.
  9. Neurológicamente las emociones destructivas no son otra cosa que la excitación de la amígdala., más bien las amígdalas.
    1. NOTA de EAM: La amígdala o amígdalas son estructuras del sistema límbico o cerebro emocional como se le denomina popularmente. Es el nodo del miedo; es la estructura encargada de decirnos huir o luchar “fight or flight”.[1] La que nos provoca miedo, ansiedad. Normalmente la amígdala está tranquila y controlada por el cerebro racional, pensante, localizado en la corteza pre-frontal (la parte más frontal) del lóbulo frontal. A veces, cuando algo emocional sucede: pérdida de un trabajo, una gran decepción, una amenaza, un pleito, enojo, una injusticia, la amígdala se activa y entra en lucha o ataque con el cerebro racional. Normalmente el cerebro emocional doblega al racional a menos que se realice un esfuerzo consciente como mentalización o una intervención química.
  10. Cuando experimentamos emociones destructivas como el enojo, [resentimiento, rencor][2] o tratos que sentimos injustos, la amígdala secuestra a la razón. El resto del cerebro se paraliza.
  11. ¿Qué hacer? Goleman nos platica sobre lo que el Dalai Lama le ha relatado (lo cual es material de un nuevo libro que está escribiendo Goleman como celebración por el 80 aniversario del Dalai).
  12. Usar el cerebro racional para actuar con bondad y empatía
  13. Por ejemplo, si uno está muy enojado por una fuerte discusión o desacuerdo con su consorte o pareja, la primera pregunta es recordar ¿por qué estoy con esta persona?
  14. Cuando uno empieza a razonar lo que sucede neurológicamente es que uno activa la corteza pre-frontal. Este cerebro racional cuando actúa utiliza información de otras partes del cerebro.
    1. Nota de EAM. Cierto, aquí se sienta o localiza lo que en la literatura se conoce como la función ejecutiva del cerebro, el gran orquestador, el inhibidor, el planeador[3].
  15. . ¿Qué hacer según Goleman, según el Dalai Lama?
  16. Actúa con compasión
  17. Neurológicamente la compasión es un reflejo de tres funciones neuronales o cerebrales:
    1. Empatía cognitiva: saber qué pasa con el otro
    2. Empatía emocional: sentir lo que el otro siente
    3. Preocupación empática: detente en el camino; detén el ritmo de tu ajetreada vida diaria y, por favor, mira a la otra persona.
  18. Goleman pausa y cuenta una fábula, con un fabuloso mensaje inspirador:
    1. Un abuelo le cuenta a su nieto que tienen dos lobos adentro de sí mismo que luchan todo el tiempo: uno bueno y otro malo. El niño pause y le pregunta: ¿Y cuál de los dos gana? El Abuelo responde: al que yo alimente más.

NOTA de EAM: Busqué la historia en internet y encontré su origen. Es una fábula que se origina en una leyenda Cherokee[4].

  1. Pero vivimos un mundo muy apresurado que además alimenta a las emociones destructivas, y las escuelas y las empresas inmersas en un mundo tan competitivo, no ayudan, por el contrario, fomentan esa destrucción.
  2. Otro punto importante derivado de los hallazgos neurológicos es que la primera persona beneficiada por un acto compasivo es la persona que lo realiza en primera instancia. La compasión detona todo tipo de efectos químicos que nos hacen sentir bien, en paz, contentos.
    1. NOTA de EAM: Esto es totalmente cierto. Existen hasta revistas científicas sobre la compasión. La Universidad de Stanford tiene un Centro de Compasión, con artículos que relatan hallazgos de los beneficios de la compasión, la bondad y los cuidados[5]. Practiquen un buen acto cualquiera, y verán que se siente uno muy bien, de maravilla, el cerebro nos recompensa con torrentes de serotonina. A mí mismo me ha sucedido varias veces, en momentos de ataque de la amígdala procuro ayudar a alguien o buscar mirar, observar con cuidado a la gente. Por ejemplo, hace un par de días; el martes pasado para ser exacto, deambulando por el Campus de la Universidad de Harvard, a las 20 horas, ingresé a la Capilla sin denominación religiosa específica de la Universidad (The Memorial Church). Para mi sorpresa y deleite se llevaría a cabo un concierto coral ejecutado por el Coro de la misma Universidad: Harvard University Choir. IMG_4084Para mi mejor sorpresa, se interpretaría uno de los más hermosos Réquiems de la historia de la música: Réquiem in D Minor, op. 48 de Gabriel Fauré[6]. Bueno, el punto más importante que viene a la historia, es que ahí sentado a mi derecha en la banca contigua, se encontraba un hombre mayor de unos ochenta años, así parecía. Grande, robusto, encorvado, con melena y mal vestido, la mirada cabizbaja y triste y el corazón roto. Yo mismo estaba emocionalmente susceptible. No sé porqueé, pero al final del concierto, me esperé a que el hombre se levantara y caminara. Por fortuna pasó cerca de mí; con paso apesadumbrado, lento, como quien lleva en sus espaldas toda la tristeza junta de una vida desigual, sufrida, se retiró del recinto. Pude observar cómo a su paso la gente lo evitaba. Lo miré profundamente y traté de sentir su dolor y lo sentí; salí caminado junto a él hasta que desapareció en la penumbra de una noche fría. Mi compasión por él, me benefició más a mí que a él. Pero por unos momentos, este hombre desolado, me pasó toda su tristeza, y no hice más que sentir compasión sincera, que al mismo tiempo me dejó tristeza, pero no sé, una especie de realización. En otra ocasión, hace ya diez años, un par de meses antes de que mi padre muriera, estaba yo sentado junto a él en su recámara. Por tristeza, durante muchos meses antes, el sufrió dolores físicos y emocionales fuertes. Uno de ellos su falta de capacidad de articular sus pensamientos en palabras. Bueno, en esa noche triste, le tomé su mano, la coloqué entre mis dos manos y le dije algo así: “papá, yo sé que estás sufriendo; y también que no puedo hacer nada para quitarte tu dolor. Pero quiero que sepas que no hay un instante en el día que no piense en ti; que no sienta tu dolor y tus emociones; que no me sienta cerca de ti.” La respuesta de mi padre fue una sonrisa de agradecimiento eterna; una sonrisa que guardo en mi memoria de largo plazo y que me alimenta con paz y con sentimientos de sublimación y serenidad. Un tercer ejemplo, me ocurrió hace dos años. También en un momento difícil para mi. Estaba yo por partir de viaje hacia Bolivia. Además de mi vulnerabilidad, llego al aeropuerto y me entero que mi vuelo estaba retrasado al menos cuatro horas; eso significaba perder la conexión en Bogotá. Y así fue. Lo que ocasionaría muchos inconvenientes. Así fue también. Como recompensa la línea aérea ofrecía cupones para comer. Fui al restaurante. Además de que no tenía hambre estaba enojado y con otras emociones destructivas. Antes de levantarme decidí obsequiar mi cupón. Pero quería dárselo a la persona que según yo lo necesitaba más. Entonces me dediqué a buscarla. La encontré. Era un trabajador de limpieza del aeropuerto, el más viejito, que limpiaba con lentitud y la cabeza baja; que traía en su espalda, el dolor de toda una vida sufrida. Era una de aquellas personas que siempre están ahí, pero que nunca vemos porque siempre vamos de prisa. Me levanté y le obsequié mi cupón. Se quedó varado. Al retirarme me di cuenta que el viejito no se movía. Me acerqué, le expliqué de qué se trataba, lo tomé del brazo y lo llevé al restaurante. Llamé a la gerente y le expliqué la situación. Para mi sorpresa la gerente reaccionó con inmensa amabilidad y con mucho respeto llevó al señor a su mesa. Antes de partir, volteó, no me dijo nada, pero mostró una sonrisa profundamente sincera. Esa expresión, esa sonrisa, me dio serotonina por varios días; además, cada vez que recuerdo el incidente me hace sentir pleno y tranquilo. En fin. Sucede lo contrario cuando nuestra actitud es la opuesta: egoísmo, enojo, frialdad, envidia. Todo esto no tiene nada que ver con una lección de moral o ética; es pura neurociencia y química. Practiquen hoy o mañana un acto compasivo o bondadoso y van a sentir la reacción neuronal. Por ejemplo, una propina generosa a un trabajador de limpieza en los baños públicos del aeropuerto puede ser un ejemplo. Verán la sonrisa. Sus neuronas espejo reaccionarán.
  3. ¿Por qué los jefes son arrogantes? La respuesta de la ciencia: “en general las personas de alta posición o poder no escuchan a las personas de menor posición y poder.” Sucede lo contrario con las personas de menor nivel en la escala jerárquica, social o política. Ellos ponen más atención a lo que dicen las personas de poder. Uno puede ser dueño y al mismo tiempo humano. El cerebro nos recompensa. El ejemplo que ofreció Goleman es el siguiente: “Nosotros no empleamos a la gente para hacer pasteles; hacemos pasteles para darle empleo a la gente.”
  4. Según el Dalai Lama, debemos tratar de entender las causas más profundas de los problemas. Debemos ayudar a las personas para que se ayuden a sí mismas.
  5. Otra forma de cambiar el mundo, es que las mujeres ocupen más posiciones de liderazgo. Según la neurociencia el cerebro de las mujeres reacciona por naturaleza con más empatía ante el dolor ajeno que el cerebro del hombre.

              NOTA de EAM: Cierto las mujeres por razones naturales producen más oxitocina que los hombres: la hormona del       amor, la confianza, la conexión y empatía[7].

  1. Otras formas de ayudar al mundo es eliminando nuestras marcas dañinas que todos nosotros dejamos para el deterioro de la naturaleza o de los recursos naturales. Actos como usar la bicicleta en lugar del automóvil, usar menos plástico (que no se degrada); consumir productos menos dañinos, ayudan a uno y a todos. Por ejemplo, Goleman mencionó el trabajo de Ski Deep[8], una aplicación para teléfonos inteligentes con página electrónica de una organización protectora del ambiente que clasifica a cerca de 80, 000 cosméticos por su nivel de toxicidad. El objetivo es educar al consumidor cuando compra un producto sobre el daño que se hace a sí mismo y a la naturaleza.
  2. La mayor parte de los objetos que hacen nuestra vida diaria fueron pensados y fabricados antes de la época moderna, antes de la conciencia ambiental. Por tanto, el mundo y las empresas, necesitan hacer todo de nuevo, con conciencia ambiental.
  3. Dalia Lama dice, según Goleman: “debemos repensar el conflicto y resolverlo con diálogo no con guerra”.
  4. Narcisismo de las diferencias o desacuerdos menores. Pelear por todo. ¿Cómo evitar ese narcisismo cotidiano? “Con el contacto personal cercano; habla con la gente con la que no estás de acuerdo; educa a tu corazón”. Para ello debemos, según Goleman, educar a los niños y a nosotros mismos en el aprendizaje social y emocional, que consiste en: hacer el bien a uno mismo, hacer el bien a los demás; agregar mentalización (mindfulness), compasión, y pensamiento sistemáticos.
  5. Hasta un lenguaje agresivo o malas palabras puede ocasionar que el cerebro nos haga sentir mal. En un estudio realizado con niños de seis años de edad se encontró que hablarles con groserías ocasionaba sentimientos incómodos en los pequeños.
  6. Según otro estudio realizado en Nueva Zelanda con niños de edad escolar se encontró que el control cognitivo (reflexionar sobre lo que se hace, actuar con compasión) predice más el éxito financiero en la vida adulta de los pequeños que los niveles de Coeficiente Intelectual (IQ) o el ingreso o riqueza de los padres.
  7. Tres preguntas debemos hacer, según Dalai Lama para cualquier decisión:

¿Quién se beneficia? ¿Me beneficia a mí nada más o todos los demás? ¿El beneficio es pasajero o para el futuro?

  1. Ante una pregunta de un joven estudiante sobre cómo afectan las redes sociales virtuales a la conducta y al cerebro, Goleman dijo, que el cerebro humano está diseñado para la interacción persona a persona; es mucho más fácil la empatía, la conexión, y el funcionamiento de las neuronas espejo en cercanía física que a través de mensajes, correo electrónicos, o redes virtuales. Es muy agradable tener la capacidad comunicarse todo el tiempo; pero cómo afectará o beneficiará al cerebro que está diseñado para el contacto humano directo, tendremos que averiguarlo todavía.
  2. Al final yo le pregunté: ¿Has experimentado ataques de la amígdala, y si lo has vivido, cómo la calmas? Después de una sonrisa larga, contestó: mentalización y buscar formas alternativas de enfrentar la situación que detonó la emoción destructiva.
  3. Goleman terminó su conferencia invitando a los asistentes a pasar al piso superior donde se vendían sus libros.
  4. La sala de la Universidad de Leslie, que se ubica muy cerca de la Universidad de Harvard, justo a un costado del Radcliffe College estaba completamente lleno con una audiencia de 300 personas.
  5. Nota de EAM: Además de los libros de Goleman, para quienes quieran profundizar en el tema de la mentalización y la compasión sugiero la lectura del libro: Buddha’s Brain: The practical neuroscience of happiness, love, and wisdom. Autor: Rick Hanson. Editorial New Harbinger Publications.

[1] Sobre la amígdala hay mucha información en la red y Wikipedia tiene buenos artículos al respecto. Un par de referencias una en inglés y otra en español para quien quiera profundizar: http://neuroscience.uth.tmc.edu/s4/chapter06.html http://www.um.es/analesps/v20/v20_2/05-20_2.pdf [2] Los corchetes son del autor EAM. [3] Me refiero a este tema con más amplitud en mi libro: La cultura del aprendizaje: hogar y escuela del siglo XXI. http://eduardoandere.net/publicaciones/libros.html [4] La fábula se encuentra aquí: http://www.firstpeople.us/FP-Html-Legends/TwoWolves-Cherokee.html [5] Stanford University, Escuela de Medicina: The Center for Compassion and Altruism: http://ccare.stanford.edu [6] Encontré en Youtube una hermosa interpretación por si quieren escucharla mientras terminan de leer esta nota; pero se aprecia mejor, en un lugar tranquilo cerrando los ojos, reposando la mente y el ser, y es preciso escucharlo todo de principio a fin: https://www.youtube.com/watch?v=UnilUPXmipM [7] Sobre este tema sugiero leer el artículo de Susan Kuchinskas “¿Por qué las mujeres debieran gobernar el mundo con Oxitocina” en http://brighterbrains.org/articles/entry/why-women-should-rule-the-world-with-oxytocin [8] http://www.ewg.org/skindeep/

GOOGLEYNESS

Googleyness

By Eduardo Andere M .

Do you know what the word Google means?

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About the same time I visited Google’s facilities in Mountain View, California a couple of months ago, I began to read “Schoolmaster’s Scrapbook: Half a century at Groton,” written more than 50 years ago by Henry Howe Richards, and compiled 50 years later by many of the school’s alumni. That makes it a century-old gem.

The book is full of anecdotes and stories about an iconic boarding school in Groton, Massachusetts. President Franklin Delano Roosevelt was one of its many distinguished alumni.

Around 1890 schoolboys would gather together to celebrate the end of the week. They would enjoy a drink made from raspberry syrup and water, and the drink was called “Google.” Over time the word Google became the generic term for the weekly party regardless of the beverage. And today, if you walk around the Google campus, you can sense a festive feeling everywhere.

So, what’s Google? It’s a success story resulting from creativity. It’s the sum of ideas, knowledge and value. It’s an idea that escalated to the largest human network ever developed.

In short, Google has done more to connect and bring humanity together than all the work accomplished by all the governments and international organizations throughout history. This is the power of ideas and knowledge joined together.

It’s like a high school party where everything is free: concerts, drinks, snacks, breakfast, lunch, dinner and in-betweens.

Some Thursdays ago, at one of the many esplanades on the Google campus, many young and not-so-young employees gathered together at a live rock concert, eating and drinking at the owners’ expense. IMG_2409

You might say that Google is an organization bursting with creative chaos. Despite the limited open access to external visitors, I was able to see the laissez-faire ambience in a short two-hour tour.

First of all, there’s no dress code. That means casual clothes, jeans, tee-shirts and sneakers. Employees roam around the campus, stopping at countless venues for free meals: from formal sit-down restaurants, to relaxed fast food courts and coffee corners, with all kinds of food options, and all totally free.

At Google, Milton Freeman’s dictum “There is no such thing as a free lunch” is apparently no longer true. Even more impressive, employees also enjoy amusement distractions like the ultra-modern bowling alley where they can play while waiting for their in-house laundry. Of course, there are billiard tables, ping-pong tables, pinball machines, swimming pools, football and basketball courts. And all offices are surrounded by lovely, cozy gardens for strolling, meeting or relaxing.

Without knowing the intricacies of Google’s organizational philosophy, you might think it resembles a gigantic Montessori campus.

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The selection criteria for future employees are based on leadership, role-knowledge, fluid intelligence skills and compatibility with the company’s culture or Googleyness (http://www.google.com/about/careers/lifeatgoogle/hiringprocess/). Evaluation criteria for employees are based on results, and performability is based on freedom, relaxation and creativity.

Google defies the most basic principles of economic theory and game theory. Free consumption and free use of leisure time are classified by economists as public goods. Public goods are only possible up to a point where supply exceeds demands, and no one is excluded from consumption. Whoever provides the public good is either an altruist or a hegemon (remember the US after World War II). However, since consumers don’t actually internalize the cost of consumption, there is a tendency to over-consume. And this is okay as long as the provider is able to maintain an unlimited supply of public goods.

From the game theory point of view, the public good is an opportunity to nurture free riders. An economist would say that so far Google’s stunning success allows the company a tiny expenditure of about 200 million dollars per year compared to billions of net income in order to strategically provide the externality. However, a game theorist would argue that a severe crisis will eventually displace the developers of creative brains and invite the accountants to establish order. A third branch of knowledge from the realms of psychology would question this extrinsic Pavlovian motivator at the expense of the truly intrinsic motivator.

Nevertheless, has Google actually defied the collective action hypothesis against cooperation among large groups? 50,000 employees (Wikipedia 2013) is a fairly large group to overcome the Prisoner’s dilemma trap. The larger the group, the greater the incentive for cheating, i.e., non-cooperation, or consuming or depleting the public good. But wait a minute. Wikipedia is the epitome of cooperation among hundreds of thousands of people who do not know each other. Has cooperation finally defeated competition?

Google has the capacity to overcome this dilemma. Extraordinary organizational work is necessary to balance cooperation and competition. Creating small circles or networks, both formal and informal, with intrinsic motivation for cooperation, can make this happen. The development of intrinsic incentives for cooperation will easily replace the use of never-ending extrinsic stimuli.

While young people now marvel at a consumer culture without borders or limits, their brains learn quickly to ask for higher and better prizes in order to function well. Extrinsic motivation, at the brain level, kills intrinsic motivation. It is wise to correct mistakes, but it is wiser to prevent them.IMG_2453

Google is undoubtedly an exemplary company, and in a very few years it has led humanity in a different direction: a true “swerve.” Time will tell if its organizational culture is so powerful as to defy sacred theories of economics, psychology and game theory. The brain is an extremely complex network that will demand more rewards to operate at a higher level.

Tu imperfección es tu perfección

Tu imperfección es tu perfección

Por Eduardo Andere M.

¿Qué hace realmente perfecto al ser humano? Su imperfección. Y la frase tiene un gran contenido de aprendizaje (i.e., una lección) para la vida pero también para la escuela y el hogar.

Alguna vez escribí un artículo sobre la Educación y el Cuitlacoche. Ahí resalto la importancia de invertir y arriesgar; de que a veces lo inesperado es bueno; de que a veces el proceso es más importante que el resultado, y el aprendizaje es un proceso, no un resultado. Desempeño es resultado.

El estudio de la creatividad y su naciente ciencia nos sugiere varios tipos de creatividad: la combinatoria, la exploratoria y la transformativa. La separación entre ellas no es trivial y el cambio paradigmático al que se refiere Thomas S. Kuhn en su monumental obra “The structure of scientific revolutions” y Jared Diamond “Guns, germs, and gteel: The fates of human societies” en los grandes saltos de conocimiento, análogamente hablan de la capacidad creativa del ser humano y su obra, la creatividad.

La ciencia (es decir el método) con la ayuda de las nuevas tecnologías de imagen, y la psicología cognitiva, nos empiezan a develar la película del ser creativo como una persona suficientemente inteligente, suficientemente excéntrica (desinhibición cognitiva), suficientemente conocedora, que a veces de manera casual, pero con la ayuda de las tres características anteriores, logra grandes saltos.

Pero casi siempre, lo nuevo de alguien tiene que ver con lo viejo de otro alguien.

Monet es identificado junto con sus críticos (irónicamente) como los iniciadores del impresionismo, que junto con Renoir y Sisley, pero con Manet como mentor y bisagra, escribieron las primeras páginas de una pintura imperfecta para el mundo perfecto de la pintura clásica.

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Monet, “Impresión, amanecer” obra que supuestamente dio origen al nombre del Impresionismo. 1872

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Constable, “Stoke-by-Nyland” 1810-1811

 

Pero si uno observa con cuidado las obras de Cobert, Corot, Rousseau, Constable y Turner, entre muchos otros, uno detecta un cambio lento pero consistente a nuevas expresiones de arte, que aquellas que reflejaban la realidad con perfeccionismo estático. No hay nada equivocado en el perfeccionismo clásico; como tampoco lo hay en el dinámico impresionismo. Son expresiones diferentes.

 

 

La aparición de la fotografía seguramente impulsó el incipiente pero persistente movimiento impresionista (la impresión y el movimiento, lo dinámico; en contra de la perfección y lo estático), que con el tiempo evolucionó en el post-impresionismo de Van Gogh, Cézanne, Gauguin, Seurat, Derain y otros.

 

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Van Gogh “Campo de trigo con cipreses” 1889

 

Ahí no paró el asunto. Después arribaron expresiones de arte más radicales como el surrealismo de Magritte, Dalí, Miró, Ernst, Oppenheim y Picasso; y aún más radicales como el arte abstracto de Doesburg, Mondrian, Huszar, Bart Van Der Leck, y el expresionismo de Kandinsky y Kirchner, o el Dadaismo con Picabia y Duchamp que extienden el expresionismo con un movimiento social que rebasó la pintura después de la Primera Guerra Mundial. Y todavía más, mucho más, con los post-impresionistas abstractos como Kupka o expresionistas como Munch, éste último especialmente interesado en la pintura como una expresión viva de la mente: El Grito o La Tormenta.

En la exposición de la pintura La tormenta (1893) del noruego Edvard Much en el museo MoMA de la Ciudad de Nueva York, se lee la siguiente leyenda:

“El arte de Munch sugiere una transformación de las memorias y emociones personales en el reino de los sueños, mitos y enigmas. Su exposición a la poesía simbolista francesa durante su estancia en Paris lo persuadió de la necesidad de un arte más subjetivo; no había necesidad, dijo él, para más pinturas de `gente que lee y mujeres que tejen.´”

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Edvard Munch, “La Tormenta”. 1893

Los críticos, especialmente los que admiran cierto estilo, o están acostumbrados al tren de un paradigma o a las delicias de una zona de confort, rechazan un nuevo estilo que el tiempo los prueba equivocados, como le sucedió al crítico de Monet, Louis Leroy cuando en tono de burla o sátira criticó su obra “impresión, amanecer” acuñando el título de “los impresionistas.” La historia finalmente se burló del irónico al reconocer en el impresionismo la expresión artística quizá más popular de todos los tiempos.

Los museos físicos (MoMA y MET, MFA Boston) y virtuales, así como Wikipedia y Wikiart son fuentes utilizadas para escribir este breve paseo sobre las perfecciones de las imperfecciones. La historia del arte no es otra cosa que la expresión más bella de la imperfección humana pero perfecta.

Educación y Felicidad

Educación y Felicidad

Por Eduardo Andere M.

Quienes me han hecho el honor de leer los libros “El poder de aprender” y “La cultura del aprendizaje” se habrán dado cuenta que existe una sección sobre educación y felicidad. Concretamente en la sección introductoria del segundo capítulo intitulado Aprendizaje y Cultura del libro sobre La cultura del aprendizaje, cito una frase contundente de un prestigiado investigador sobre el tema, Richard Easterlin, que dice así: “En cualquier grupo de edad, aquellos con más educación son más felices que aquellos con menos educación”.

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Sol LeWitt (American)

 

Otras investigaciones sostienen que quienes se dedican al estudio y la escritura, no solo viven más años, ceteris paribus, sino que los años que viven los viven más felices, más relajados y con más salud. ¡Excelentes noticias para la motivación! Pero malas noticias para el utilitarismo monetario. ¡Este es un golpe directo a todos aquellos que le damos mucho peso a los pesos!

Todos tenemos una función de utilidad, es decir, una relación entre ciertos factores y la percepción de utilidad o beneficio personal. Es mi intuición que muchos de nosotros le damos demasiado peso a los factores monetarios (pesos, dinero) y menos a los no monetarios; tiempo libre, libertad, relajación, balance, realización, lectura,ausencia de jefes, etc.). Y nos pasamos la vida acumulando dinero para comprar precisamente cosas. Pero tan preocupados estamos en hacer dinero para comprar cosas que se nos olvida disfrutar la vida de manera integral, balanceada, profunda.

La evidencia del mismo Easterlin y otros investigadores sugiere que, después de cierto nivel de ingreso o riqueza, la percepción de felicidad no solo se estanca sino que disminuye. En otras palabras: “estoy tan ocupado haciendo dinero, escalando peldaños de éxito, fama, que se me olvidaron los momentos que realmente me dan felicidad: relaciones humanas, naturaleza, relajación, sensación profunda de integración con la vida y el entorno, sencillez y humildad, pensamiento y creatividad.”

La educación en sentido amplio, ya sea al leer o escribir, con la música, el arte en general, el deporte y el ejercicio, la vida sana y decente, es un gran factor de felicidad.

Hoy 23 de agosto de 2014, como muchos días más lo puedo corroborar: más educación = más felicidad. Muchos de ustedes, queridos lectores, saben que llevo ya casi un año embarcado en un nuevo proyecto sobre la educación en el mundo. Saben que estoy visitando escuelas alrededor del mundo y que aquí y allá, me acomodo en bibliotecas de diferentes universidades. Hace dos semanas estaba yo escribiendo algunas notas en el hermoso y clásico salón de lectura de la biblioteca Green de la Universidad de Stanford.

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Sala de lectura biblioteca Green de Stanford.

 

Hoy, 23 de agosto, escribo estas líneas en un enorme y abovedado salón neoclásico de la no menos hermosa y principal biblioteca de la Universidad de Harvard “The Widener Library“.

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Escalinata interior de la Biblioteca Widener en Harvard

En total la Universidad de Harvard tiene más de 70 bibliotecas que en conjunto alojan a alrededor de 16 millones de objetos (items). Pues precisamente aquí redacto, en seguimiento a lo escrito desde Stanford y entretiempos, un capítulo del nuevo manuscrito sobre la educación en el mundo, después del frenesí del cambio de siglo. No esperaré a visitar todos los sistemas educativos y escuelas que tengo en mente para tratar de publicar algo. En esta ocasión a diferencia de hace 10 años, cuando inicié mi primer proyecto alrededor de las escuelas de clase mundial, en el que esperé tres o cuatro años para publicar resultados, ahora lo haré con menos de un año de espera y por turnos. Mi primer publicación será sobre siete sistemas educativos. Bueno, esa es mi intención.

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Vista exterior desde la Biblioteca Widener

Pero bien, ahora sé el significado de la frase de Easterlin y porqué la educación y una buena vida de estudio y lectura arrojan mayores y mejores sensaciones de felicidad. El lugar es tranquilo, mi vista por la ventana inmejorable con un cielo medio nublado la fachada de uno de los típicos edificios del campus principal de la Universidad.

 

A pesar de ser un salón enorme, observo como toda la gente procura hacer el menor ruido posible. Por ejemplo, a mi izquierda acaba de llegar una joven estudiante que está por sentarse a trabajar con su laptop, un par de libros, una taza con café, un termo con agua, unos audífonos y un cuaderno con hojas blancas. Con mucho respeto la estudiante coloca sobre la mesa de madera todos sus objetos pero con tal suavidad que no se escucha el golpeteo común cuando uno se despliega a libertad sobre el escritorio. Lo hace con el cuidado suficiente para no ocasionar ruido conspicuo. En fin.

La sensación del conjunto es increíble. Por eso, educación y felicidad van de la mano. Este espacio de reflexión y estudio, valen más que 10 sesiones psicoanalíticas, a menos que sean sesiones de análisis cognitivo; pero cuando uno está concentrado, leyendo, escribiendo, en lo suyo y creando, en realidad lo que uno hace es terapia cognitiva.

Regreso a la redacción del capítulo sobre las escuelas y la educación en Chile.

 

El Arte y el Fútbol: México y Holanda

“El Dinamismo de un Jugador de Fútbol”.

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Por Eduardo Andere M.

 

 

La fiesta futbolera mundial apenas si se está a la mitad, pero para los neerlandeses y los mexicanos hoy, junio 29 de 2014, pareciera la cúspide. El fútbol es un deporte que une y separa al mundo; que muestra lo mejor y lo peor de nosotros mismos; en éxtasis total o depresión sin fondo.

La tensión de los 90 o 120 minutos es tan solo la adrenalina sostenida y contenida que explota en llanto interminable como lo mostró Neymar al concluir ayer el dramático y sostenidamente emocionante partido entre Brasil y Chile.

El fútbol está lleno de errores (los de los árbitros y abanderados) y pasiones (los de los jugadores, admiradores y fanáticos). También es arte y es ciencia; es equilibrio y esfuerzo, dominio y sagacidad. Pero es ante todo una fiesta de colores que explotan en un caos que al final se ordena. Y un obsequio para todos nosotros desde la butaca del arte es la maravillosa obra del italiano Umberto Boccioni (1882-1916) que nos legó al mundo su extraordinaria y viva pintura pintura de 101 años de antigüedad: El Dinamismo de un Jugador de Fútbol. Este cuadro es un oxímoron de abstracción concreta.

Todo pasa. No hay gloria sin esfuerzo. Pero no hay éxtasis eterno, ni felicidad permanente. Si no es suficiente esto, vamos y preguntémosle al equipo de fútbol de España. Lo importante entonces es vivir completo y luchando siempre; el verdadero triunfo es el esfuerzo. No importa cuántas caídas, lo importante es levantarse. No importa cuántos logros lo importante es la humildad.

Sea cual sea el resultado de hoy disfrutemos la intemporalidad de la síntesis del arte y el deporte, expresión sublime del quehacer humano. Los seres humanos somos un calidoscopio de emociones y pensamientos; pasiones y creaciones; errores y aciertos. Si fuésemos perfectos no seríamos tan perfectos.

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Umberto Boccioni: Dinamismo de un Jugador de Fútbol

 

Conocimiento del Conocimiento

Conocimiento del Conocimiento

Por Eduardo Andere

“El Giro: cómo el mundo se hizo moderno” (título en inglés: The Swerve: How the world became modern), es un libro extraordinario, “documental”, sobre la inagotable búsqueda del conocimiento a través de los cazadores de libros antiguos en la Edad Media.Imagen

El autor, Stephen Greenblatt, sostiene la teoría de que “el mundo giró en una nueva dirección” a partir del descubrimiento, en la Edad Media, de un libro de la Antigüedad, es una especie de Renacimiento a través de los libros. Y a diferencia de los grandes eventos de la historia, como serían descubrimientos, invenciones o movimientos sociales, El Giro se refiere al rescate de un libro, “enterrado” por 1500 años, y dueño de una visión poética extraordinaria sobre la naturaleza de las cosas.

El libro, The Swerve, es ganador del prestigiado Premio Pulitzer 2012 (http://www.pulitzer.org/bycat/General-Nonfiction) en Estados Unidos. En su propio contexto, el libro se ubica entre la Edad Media y el Renacimiento y relata la historia de un hombre quien fuera secretario apostólico de varios papas hasta que su último pontífice, el Antipapa Juan XXIII (1410-1415) de nombre Baldassare Cossa, fuera depuesto con fuertes acusaciones de inmoralidad, corrupción, violación y asesinato, entre las menos severas.

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Antipapa Juan XXIII Baldassare Cossa

Poggio Bracciolini fue escribano de ocho papas; despedido después de la deposición de Cossa, su vida cambió radicalmente: de escribano a “cazador”; cazador de libros.

Adicionalmente al relato de la cacería, el libro documenta increíbles pasajes de la historia de la humanidad y las luchas religiosas entre los primeros cristianos y los paganos. Trata también de las injusticias y crímenes en nombre de un cristianismo fanático que no entendía el mundo de la verdad de las letras y los números.

Con viveza literaria El Giro relata la terrible persecución de Hypatia (según la Enciclopedia Británica y Wikipedia, es la primera mujer en la historia, de la que existe información detallada sobre su vida y conocimiento en matemáticas y otras áreas).

Hypatia era una mujer hermosa, educada en las artes, la filosofía, la literatura, la astronomía y las matemáticas, y de acuerdo con Greenblatt, “una de las figuras públicas más visibles de Alejandría” y erudita del museo del mismo nombre. Hypatia muere, arrastrada, lapidada y humillada, luego descuartizada y quemada por una chusma fanatizada por un cristianismo acientífico y oscuro, y como producto de luchas políticas entre cristianos y paganos.

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Hypatia

The Swerve, es también un repaso de la historia secreta detrás de las puertas que encerraban las intrigas de la vida eclesiástica, sobre todo en las oficinas del papa y la curia, repletas de episodios de corrupción y política dentro de la iglesia y entre la iglesia y los estados de la Europa del siglo XV, en un momento en que la iglesia tenía tres papas autoproclamados.

Pero la historia principal es la de Poggio y su incansable búsqueda de libros de la antigüedad y, en este sentido, junto con otros cazadores de la Edad Media, Poggio fue precursor del Renacimiento del Conocimiento.

Poggio, desentierra la obra de Tito Lucrecio (ca. 99 aC), De Rerum Natura, o Sobre la Naturaleza de las Cosas, con ideas del mundo y el cosmos muy avanzadas para su época: como que “lo sorprendente no depende de los dioses o demonios, o el sueño de una vida eterna, sino del reconocimiento de que los seres humanos estamos hechos de la misma materia [átomos] que las estrellas, los océanos y todo lo demás.”

Los cazadores de libros del Conocimiento son los “Googlees” de la Edad Media: abrieron las puertas del conocimiento para las nuevas generaciones. Son precursores de la difusión del conocimiento que se detonaría casi veinte años después, cuando la Internet de la Edad Media, la Imprenta de Gutenberg en 1436, empezara a funcionar.

Poggio emprende su búsqueda desde Italia hacia los monasterios Suizos en la segunda década del siglo XV, a través de Los Alpes; una incursión difícil pero tapizada de belleza, en una lucha personal por trascender; sin revoluciones, sin armas, sin grandes discursos, pero con un enorme pero silencioso servicio para la humanidad, derivado de pura motivación intrínseca.

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Poggio

Es un libro que incursiona en la mente de estos frenéticos buscadores del conocimiento que por un libro, daban la vida. El Giro, también nos despliega la vida de siglos de una verdad secuestrada por siglos de conocimiento escolástico, que sólo reconocía como verdad la que descansaba en la palabra teológica. Escribir fuera de la verdad escolástica era cultural, pero sobre todo, políticamente, incorrecto, inadecuado y peligroso. Ahí tenemos el ejemplo del primer Pedagogo del final del Renacimiento y principio de la Ilustración, Comenio, quien en su Didáctica Magna, nos regala una obra adelantada para su tiempo, pero repleta de párrafos religiosos y eclesiásticos; visionario atrapado.

600 años después del descubrimiento de Poggio, las cosas han cambiado. La historia del libro puede dibujarse con varias tintas y estilos. Los libros han pasado de tesoros a basura; han sido amados y despreciados; enaltecidos y humillados; pero han sobrevivido los embates del lado oscuro de la humanidad. Y como en el largo plazo el lado bueno de la humanidad siempre gana, aunque en el corto plazo parecen ganar las causas deleznables, el libro, o más bien, el espíritu del libro, está a salvo; tan grande ha crecido la transmisión y acumulación del conocimiento, que el mismo libro físico está en peligro.

Una nueva tecnología, la digital, tanto en su resguardo como en su transmisión, ha logrado democratizar el acceso al conocimiento sin límites. Las empresas al servicio del conocimiento, tanto las lucrativas (Google) como las altruistas (Wikipedia) han logrado acercar a la humanidad a través del acceso al conocimiento. Sin embargo, la apropiación del conocimiento, y sus parientes cercanos, el aprendizaje, la inteligencia, la creatividad y la sabiduría, no son objeto de un proceso de democratización, todos ellos requieren apropiación.

El conocimiento, se adquiere; y requiere trabajo, perseverancia, método, y, casi siempre, teleología. El conocimiento está en el aire, pero hay que aspirarlo. La digitalización facilita mucho las cosas, pero también las complica cuando uno no sabe por dónde buscar. La impresionante dotación de información colocada en las distintas avenidas y repositorios digitales, tiene muchas cosas valiosas pero también mucha basura. La educación nos ayuda a detectar la basura; y el aprendizaje nos ayuda a edificar y apropiar nuestro conocimiento, nutrir nuestra inteligencia, fomentar nuestra veta creativa, y añejar nuestra sabiduría.

Por ejemplo, ¿cómo le hace uno para investigar un nuevo tema, dentro de un cauce científico? Lo primero es acudir a la biblioteca, física o virtual. Luego iniciar una búsqueda. Google, no es suficiente o es quizá más que suficiente, pues nos arrojaría un inmenso caudal de información que depurarlo podría llevarnos años. Google Scholar, es un filtro que ayuda pero aún arroja enormes cantidades de recursos. Uno requiere buscadores más científicos y sofisticados. Ahí, el conocimiento del bibliotecario ayuda mucho; mucho más que la Internet. Con un buen bibliotecario uno aprende cuáles son los buscadores de trabajos científicos más prestigiados; más certeros. Así, por ejemplo, con la ayuda de un bibliotecario y tres buscadores científicos, he localizado un par de docenas de revistas científicas en las áreas educativas, psicología educativa y pedagogía que reciben el mejor ranking del conocido Factor de Impacto. El Factor de Impacto es una rúbrica (medida) del número de veces que un artículo publicado académicamente ha sido citado por obras publicadas en revistas científicas. Por tanto, es un filtro metodológico estricto y una medición de la importancia de un artículo y una revista científica. Con base en dicho factor y buscadores, he ordenado en ranking un par de docenas de revistas científicas de mayor prestigio con datos al 2014. Entre ellas se encuentran las siguientes: Journal of Teacher Education; Sociology of Education y Learning and Instruction.

La lista completa de un par de docenas de las mejores revistas científicas en el factor de impacto a través de tres buscadores especializados será presentada a los asistentes al seminario de Junio 7 de 2014 (http://eduardoandere.net) donde aprenderemos metodología de acceso al conocimiento a través de estos simples enlaces.

SEMINARIODEEDUARDO

 Conocer requiere esfuerzo

 Aprender requiere proceso

 Inteligencia requiere nacer y hacer

 Creatividad requiere más hacer que nacer

 Sabiduría requiere acumulación de lo anterior a través de los años

 

Fuente de las cuatro primeras imágenes: Wikipedia.