Educación y Felicidad

Educación y Felicidad

Por Eduardo Andere M.

Quienes me han hecho el honor de leer los libros “El poder de aprender” y “La cultura del aprendizaje” se habrán dado cuenta que existe una sección sobre educación y felicidad. Concretamente en la sección introductoria del segundo capítulo intitulado Aprendizaje y Cultura del libro sobre La cultura del aprendizaje, cito una frase contundente de un prestigiado investigador sobre el tema, Richard Easterlin, que dice así: “En cualquier grupo de edad, aquellos con más educación son más felices que aquellos con menos educación”.

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Sol LeWitt (American)

 

Otras investigaciones sostienen que quienes se dedican al estudio y la escritura, no solo viven más años, ceteris paribus, sino que los años que viven los viven más felices, más relajados y con más salud. ¡Excelentes noticias para la motivación! Pero malas noticias para el utilitarismo monetario. ¡Este es un golpe directo a todos aquellos que le damos mucho peso a los pesos!

Todos tenemos una función de utilidad, es decir, una relación entre ciertos factores y la percepción de utilidad o beneficio personal. Es mi intuición que muchos de nosotros le damos demasiado peso a los factores monetarios (pesos, dinero) y menos a los no monetarios; tiempo libre, libertad, relajación, balance, realización, lectura,ausencia de jefes, etc.). Y nos pasamos la vida acumulando dinero para comprar precisamente cosas. Pero tan preocupados estamos en hacer dinero para comprar cosas que se nos olvida disfrutar la vida de manera integral, balanceada, profunda.

La evidencia del mismo Easterlin y otros investigadores sugiere que, después de cierto nivel de ingreso o riqueza, la percepción de felicidad no solo se estanca sino que disminuye. En otras palabras: “estoy tan ocupado haciendo dinero, escalando peldaños de éxito, fama, que se me olvidaron los momentos que realmente me dan felicidad: relaciones humanas, naturaleza, relajación, sensación profunda de integración con la vida y el entorno, sencillez y humildad, pensamiento y creatividad.”

La educación en sentido amplio, ya sea al leer o escribir, con la música, el arte en general, el deporte y el ejercicio, la vida sana y decente, es un gran factor de felicidad.

Hoy 23 de agosto de 2014, como muchos días más lo puedo corroborar: más educación = más felicidad. Muchos de ustedes, queridos lectores, saben que llevo ya casi un año embarcado en un nuevo proyecto sobre la educación en el mundo. Saben que estoy visitando escuelas alrededor del mundo y que aquí y allá, me acomodo en bibliotecas de diferentes universidades. Hace dos semanas estaba yo escribiendo algunas notas en el hermoso y clásico salón de lectura de la biblioteca Green de la Universidad de Stanford.

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Sala de lectura biblioteca Green de Stanford.

 

Hoy, 23 de agosto, escribo estas líneas en un enorme y abovedado salón neoclásico de la no menos hermosa y principal biblioteca de la Universidad de Harvard “The Widener Library“.

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Escalinata interior de la Biblioteca Widener en Harvard

En total la Universidad de Harvard tiene más de 70 bibliotecas que en conjunto alojan a alrededor de 16 millones de objetos (items). Pues precisamente aquí redacto, en seguimiento a lo escrito desde Stanford y entretiempos, un capítulo del nuevo manuscrito sobre la educación en el mundo, después del frenesí del cambio de siglo. No esperaré a visitar todos los sistemas educativos y escuelas que tengo en mente para tratar de publicar algo. En esta ocasión a diferencia de hace 10 años, cuando inicié mi primer proyecto alrededor de las escuelas de clase mundial, en el que esperé tres o cuatro años para publicar resultados, ahora lo haré con menos de un año de espera y por turnos. Mi primer publicación será sobre siete sistemas educativos. Bueno, esa es mi intención.

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Vista exterior desde la Biblioteca Widener

Pero bien, ahora sé el significado de la frase de Easterlin y porqué la educación y una buena vida de estudio y lectura arrojan mayores y mejores sensaciones de felicidad. El lugar es tranquilo, mi vista por la ventana inmejorable con un cielo medio nublado la fachada de uno de los típicos edificios del campus principal de la Universidad.

 

A pesar de ser un salón enorme, observo como toda la gente procura hacer el menor ruido posible. Por ejemplo, a mi izquierda acaba de llegar una joven estudiante que está por sentarse a trabajar con su laptop, un par de libros, una taza con café, un termo con agua, unos audífonos y un cuaderno con hojas blancas. Con mucho respeto la estudiante coloca sobre la mesa de madera todos sus objetos pero con tal suavidad que no se escucha el golpeteo común cuando uno se despliega a libertad sobre el escritorio. Lo hace con el cuidado suficiente para no ocasionar ruido conspicuo. En fin.

La sensación del conjunto es increíble. Por eso, educación y felicidad van de la mano. Este espacio de reflexión y estudio, valen más que 10 sesiones psicoanalíticas, a menos que sean sesiones de análisis cognitivo; pero cuando uno está concentrado, leyendo, escribiendo, en lo suyo y creando, en realidad lo que uno hace es terapia cognitiva.

Regreso a la redacción del capítulo sobre las escuelas y la educación en Chile.

 

Un pensamiento en “Educación y Felicidad

  1. Estimado Eduardo, buen día. Mil gracias por compartir como siempre tu luz con todos los que te seguimos. Las imágenes que nos compartes, son maravillosas, y como bien dices, valen mucho la pena. Sobre todo cuando en México, carecemos de vistas tan maravillosas como esta. La felicidad es una condición personal, y tiene que ver por supuesto con la Educación. ¿Qué es la Felicidad? ¿Un delincuente será feliz? ¿Una persona que paga 150000 pesos por una plaza? Ah… perdón, ya eso se acabo, ya todo es tan transparente como el manantial de mi ciudad… La felicidad, es un estado definido relativamente cuyo resultado es la plenitud y paz interior… cuando te liberas de tener dinero, un estatus, ser profesor de donde no puedes ser, cuando te roban un auto y le deseas al autor que Dios le Bendiga, cuando eres capaz de disfrutar un paisaje muy simple como el más bello de todos, eso es ser feliz. Cuando descubres que la mejor forma de llegar hasta el último día de tu vida, creciendo y haciendo el bien. Cuando descubres que es más placentero dar que recibir… etcétera, eso es felicidad. Mucho ánimo, y gracias por todo. Por cierto ¿Las personas que viven en Massachusetts, son las más cultas, por quizás vivir en el lugar con más bibliotecas por km cuadrado?¿Las personas que más títulos, que más estudian, que más se forman, serán más felices? Yo he visto a niños en las esquinas de las calles, sonreír como nadie. Y disfruto desde lo más profundo esas sonrisas, porque a pesar de llevar una vida que para nosotros es miserable, ellos aún en ese estado son capaces de sonreír y vivir plenamente. Saludos desde Morelos.

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