En la Política de Aristóteles ¿es AMLO Pericles?

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Busto de Pericles: Imagen de Wikipedia

Aristóteles, en su libro La Política, hace un análisis de las formas correctas y equivocadas de gobierno. En las correctas ubica a la monarquía y a la aristocracia. La mejor forma de gobierno, en todos los casos, según Aristóteles, es la aristocracia, el gobierno de los mejores, y los mejores son los filósofos y los sabios. La monarquía es una forma correcta si el monarca es un hombre sabio, digamos tipo Pericles, aún y cuando su estatura sea controvertida. Sin embargo, los sabios no se interesan por la política y los Pericles son muy escasos.

Entonces, Aristóteles cambia su marco de análisis de las mejores formas de gobierno en un mundo ideal, a las mejores formas de gobierno en un mundo real. Ahí es cuando Aristóteles concluye que la democracia, la oligarquía y la tiranía son formas equivocadas pero realistas.

Después de una lucubración cuidadosa Aristóteles considera que esas tres formas de gobierno son equivocadas, porque en lugar de buscar el interés común, en la democracia, las mayorías verán por su interés; en la oligarquía, los pocos velarán por el suyo y en la tiranía el gobernante verá para sí mismo.

Por tanto, Aristóteles concluye que la mejor forma de gobierno, en el mundo real, sería la poliarquía. La poliarquía es una combinación de democracia y oligarquía. En otras palabras, una democracia que está atenta a los intereses de las minorías o una oligarquía que está atenta a los intereses de las mayorías. Es un justo medio.

Es difícil predecir lo que la era AMLO traerá para México. Uno puede tratar de hacer predicciones con base en dos escenarios: el ideológico, con las promesas de campaña y las declaraciones y acciones de la transición; o el histórico, con el comportamiento del líder en el pasado. Si uno es político, la inclinación es hacia la ideología; si uno es neurólogo, la inclinación es hacia la conducta histórica.

Como quiera que sea, tenemos varias fuentes de información que alimentan el pensamiento crítico. Primero, el contundente triunfo que coloca a AMLO en una oportunidad histórica para un cambio en México. Segundo, el tema del NAIM, y las encuestas como un método sui generispara la toma de decisiones, que nada tiene que ver con política pública pero sí con la política de la política pública. Tercero, el tema de las comisiones bancarias (y después de la legislación minera) que desplomaron a la bolsa y el único que pudo medio rescatarla fue justamente AMLO.

Las encuestas de AMLO, como los Tweets de Trump, no tienen que ver con un análisis técnico; son movimientos estratégicos de jugadores en un tablero de ajedrez político. Tratar de extraer un argumento técnico es fútil. Son medidas, quizá erróneas, quizá correctas, de un juego político de suma cero.

En el tema de la iniciativa morenista de reducir o cancelar las comisiones bancarias, es difícil pensar que los legisladores operaron de motu proprio. Es más lógico pensar en una versión realista del poder. En esta versión, el “príncipe o monarca” juega ajedrez con un movimiento que desestabiliza a los mercados, para después, en una jugada magistral—de libro de texto en teoría de juegos—sale al rescate para mostrar el poder de su músculo. El estratega utiliza a la torre o al alfil para lograr una posición superior en el tablero político. Es un lenguaje estratégico que sienta a los banqueros en la mesa de negociación para que los banqueros o empresarios, flexibilicen su posición y se la piensen. ¿Qué deben hacer los banqueros? Reconocer el juego, y pensar como estrategas, no como banqueros.

¿Es AMLO, el monarca sabio de Aristóteles? El único que lo sabe es él. Los demás solo podemos especular o esperar. Si utilizamos a Pericles como la metáfora del monarca sabio, Pericles antepondría la ciencia a la ideología; Pericles, lucharía por una poliarquía y se rodearía de un equipo crítico.

El líder sabio abre su mente porque sabe muy bien, según la frase atribuida a Frank Zappa, que “la mente es como un paracaídas, solo funciona cuando se abre.”

La posvoz popular en el siglo XXI: globalidad, corrupción y eficiencia

Nueva York. Noviembre 7, 2018. Vivimos épocas de cambios y contrastes. También vivimos épocas de derrumbes de mitos. Hace apenas un par de décadas los sistemas educativos en el mundo se reformaban para enseñarles a los niños las habilidades para vivir en un mundo más global, abierto, democrático y competido.

Tengo en mis manos un libro de 2002 de una prestigiada académica, Nelly Stromquist, titulado: “Educación en un mundo globalizado”. En las conclusiones la profesora dice: “El concepto de ciudadanía está siendo redefinido, de facto, por los altos niveles de migración y por una cultura de globalización (…). Los educadores (…) se enfrentan con pesadas responsabilidades en la era de la globalización.”

Hoy en día, con la caída de las democracias en el mundo (solo 4.9% de la población mundial vive en democracias completas); el aumento de gobiernos autoritarios (la tercera parte de la población mundial vive bajo autoritarismo); con el nuevo proteccionismo, liderado por Brexit y Trump, y la monumental guerra de tarifas entre Estados Unidos y China; con la significativa reducción en la tasa de aceptación de migración de países ricos, al pasar de 3.1 millones de migrantes en 2010 a 2 millones en 2015, y con el aumento de gobiernos nacionalistas o ultranacionalistas, populistas o conservadores, y la entronización en el seno de la ONU, por parte de Trump, supuesto “líder del mundo libre”, de jerarcas totalitarios, se pinta un panorama poco promisorio en el corto plazo para la humanidad.

Para los nuevos líderes emergentes que pregonan políticas nacionalistas y proteccionistas, contrarias a las fuerzas del mercado, y al interés común, su arma de popularidad ha sido la creciente, persistente y percibida desigualdad entre los pocos muy ricos y los muchos muy pobres que ha dejado la renovada Pax Americana a partir del deshielo de la Guerra Fría, 1990. En estas condiciones, para estos líderes es muy fácil echarles la culpa a los extranjeros de todos lo males internos, o a la corrupción de todas las desgracias de la población.

Sin embargo, ni los extranjeros ni la corrupción son los peores enemigos de la nueva era proteccionista. El verdadero enemigo es la ineficiencia o “corrupción cínica” detrás de la posvozpopular.

En muchos casos de las decisiones gubernamentales no hay ilegalidad o corrupción, pero sí ineficiencia o despilfarro. A veces los costos de la ineficiencia o despilfarro pueden ser superiores a los de la ilegalidad o corrupción. No existe un delito que tipifique la ineficiencia.

En las democracias simuladas, como la estadounidense, la mexicana, la británica o la brasileña donde los líderes no ganan en una justa de ideas razonadas y fundamentadas en los hechos sino con base en posverdades (distorsión deliberada de una realidad con el fin de influir en la opinión pública) el peligro es que en los plazos mediano y largo el daño sea generalizado sobre todo para quienes apoyaron (posvoz) la idea oculta detrás de la posverdad.

Se requiere de líderes profundamente auténticos y éticos, antes conocidos como estadistas, que sean capaces de analizar la verdad o la realidad detrás de una auto-imagen narcisista alimentada por la “posvoz” populista (idea de que la voz populista, por ser mayoritaria, es verdadera o correcta).

El martes pasado en un día lluvioso, nublado, y propicio para el boleto republicano (porque la gente sale a votar menos en días lluviosos y entre menos votantes el resultado se carga más hacia el partido del elefante) se llevaron a cabo las elecciones de medio término. Tal y como se esperaba, los republicaron ganaron y aumentaron la mayoría en el Senado pero la perdieron en la Cámara Baja. Esto implica, por lo menos para dos años, un gobierno dividido. Lo cual es bueno, en este caso, para todos.

Trump ha demostrado una impresionante capacidad de comunicación a través de Twitter y lo seguirá haciendo con posverdades. Lo que ha resultado en una sociedad dividida y segregada, con posiciones extremas que buscan grandeza en el proteccionismo, y odio a todo lo que es diferente; lo que no es “americano”. Trump, como otros líderes de este nuevo siglo, confunden el significado del ciudadano decente, en el mejor sentido aristotélico. No es la condición de estadounidense, mexicano, británico o brasileño lo que hace al buen ciudadano; si la condición de buen ciudadano lo que hace al buen estadounidense o mexicano.

Así como debemos re-pensar los beneficios de la transparencia en contraste con los costos económicos de la ineficiencia, debemos re-pensar los beneficios de la democracia en contraste con los costos de la posverdad y la posvoz. La posverdad es al líder como la posvoz es a los seguidores.

Si queremos un futuro iluminado para nuestros hijos, necesitamos más integración y menos polarización; necesitamos más verdad y menos simulación; más transparencia y sobretodo más eficiencia. Un líder auténtico debe, por supuesto, pensar en los costos de la corrupción, pero también de la ineficiencia.

Democracia Transp Educacion 2018

 

 

 

eduardoandere.net

 

 

 

 

Los mercados y la política: EEUU y México

La Ciudad de Nueva York salió de las fiestas de Halloween y se prepara para las celebraciones del Thanksgiving y de fin de año. El clima en estos días es ligeramente frío entre 9 y 14 grados centígrados, y como siempre, con mucha ebullición en las calles; pero el maratón del 4 de noviembre con un cielo azul y sol radiante, crea un ambiente de fiesta.

Nueva York sigue siendo el destino favorito de propios y extraños. ¿Por qué una ciudad tan sucia, ruidosa, infestada de ratas, apelmazada, repleta de tráfico, y con un metro que a la vez que eficiente es también basurero, recibe a tantos turistas y negociantes? Bueno, en gran parte porque Nueva York es el centro financiero mundial; la capital culinaria del continente americano; la capital comercial del mundo, la capital de editorial y una de las capitales más importante en museos, galerías, música, teatros y centros nocturnos. Justo en la ciudad más integrada del mundo vive el presidente más proteccionista y controvertido de las últimas décadas.

La Ciudad de Nueva York alberga también a la Universidad de Nueva York que aloja al mayor número de estudiantes extranjeros en Estados Unidos, con un total de 17 mil estudiantes de más de 140 países.

Más diverso y global que la Universidad de Nueva York es su sistema escolar. Este distrito atiende a una población escolar que aloja a niños cuyas lenguas maternas suman más de 200, casi el mismo número de países en el mundo. Por supuesto que Nueva York presume tener a una de las escuelas de Estados Unidos que más estudiantes envía a la Universidad de Harvard, esta es Stuyvesant High School, la cual he visitado dos veces, según lo tengo documentado en un par de mis libros.

Nueva York también hospeda al presidente Trump, justo en uno de sus edificios ubicado en la 5ª Avenida entre las calles 56 y 57. Las calles que rodean al edificio están cerradas como si se tratara de un bunker. Eso no quita que decenas de turistas en un momento dado se detengan a tomar fotos del edificio con cara de asombro. 

Escribo estas líneas en la famosa Biblioteca Pública de la Ciudad de Nueva York, una de las más hermosas y visitadas de toda la Unión Americana. Las escribo en una semana singular, tanto para México como para Estados Unidos. Existen en los dos lados de la frontera dos naciones tan cercanas y tan alejadas en todos los sentidos.

Las noticias de la semana en Nueva York, según se lee en el portal del New York Times, son la decisión de Trump y los candidatos del Great Old Party (republicanos) de utilizar a la inmigración y los temas raciales como las “marcas” para las próximas elecciones en noviembre 6. Le siguen otras historias como la masacre en la sinagoga de la ciudad de Pittsburgh y la decisión de Angela Merkel de no buscar la reelección, así como la posible decisión de Hillary Clinton de buscar la candidatura para la presidencia en el 2020.

Los mercados en Estados Unidos, siguen mostrando debilidad, aunque el reporte de desempleo más reciente es uno de los más bajos de la historia documentada. Algunos piensan que este podría ser el final de un largo ciclo de crecimiento en la economía estadounidense. Está por verse. Pero si las elecciones se deciden por el bolsillo de los votantes, el GOP ganará el martes. Sin embargo, las estimaciones apuntan a resultados mixtos; que los republicanos ganen la mayoría en el senado y pierdan la mayoría en la cámara baja.

En México, las noticias de la semana según el portal del Reforma son el resultado de la encuesta sobre el NAIM y la decisión de cancelarlo, y las interminables caravanas de migrantes provenientes del sur de la frontera.

La semana antepasada participé en un seminario en la ciudad de Comitán de Domínguez (hogar de Belisario Domínguez y Rosario Castellanos, organizado por el CRESUR) y deambulando en el atardecer por su pintoresco centro, observé a decenas de familias, todas hondureñas, apostadas en diversos lugares pidiendo ayuda. Es un tema extraordinariamente delicado tanto desde el punto de vista humano como político e internacional. Esta historia apenas comienza para México y EEUU.

Los mercados en México han tenido, un subibaja excepcional en la última semana, de casi colapso el 29 de octubre a una recuperación asombrosa el jueves primero de noviembre. El mercado está nervioso tanto por los acontecimientos bilaterales con Estados Unidos, como por el cambio de gobierno en México el primero de diciembre.

La enorme caída del mercado en la última semana de octubre, es quizá una probadita para el gobierno entrante de lo que pudiera suceder, si los mercados perciben que las decisiones públicas no son positivas. En los tiempos modernos, bueno, siempre, pero ahora más por aquello de la revolución de la información digital, nadie es más poderoso que el mercado, vamos ni los presidentes de sus repúblicas.

Los mercados al igual que los políticos no tienen moral, reaccionan frente a las noticias sin ningún empache ético. Cualquier intención de controlarlos los azuza ferozmente. Las sociedades de democracias imperfectas o incompletas como las de México y Estados Unidos van a vivir épocas difíciles. Si los líderes de ambas naciones toman decisiones con base en sus propias ideologías y no en el bien común, tarde o temprano serán castigadas por los mercados. Si los mercados se alteran y se ponen histéricos, las consecuencias pueden ser desastrosas para toda la sociedad. Por poderosos que sean los presidentes de México y Estados Unidos, en realidad, nadie quiere alterar a los mercados. Un pueblo resentido y un mercado histérico es una combinación fatal para la democracia. Buen gobierno y buena economía, con mercados estables y crecientes, son la mejor fórmula para salir de la pobreza. Para que los mercados estén apacibles los líderes deben ser prudentes.

Gobernar por el pueblo y para el pueblo, no es lo mismo que un pueblo que gobierna. Eso es un oxímoron. El pueblo manda en las elecciones; si mandara siempre los gobiernos saldrían sobrando. Pero un pueblo sin gobierno sería un caos.

Perspectivas de la educación en México

Seminario: De la educación de Peña a la Educación de AMLO

Los días 24 y 25 de agosto de 2018 ofreceré un seminario de dos días sobre las perspectivas de la educación en México en la transición de dos administraciones gubernamentales. No solo se trata de una cambio sexenal de administración y Estado sino de un fuerte cambio en ideologías, métodos y metas. La educación está en medio de ese cambio. Por tanto, este seminario dará poderosas herramientas para quienes toman decisiones y quieren saber los límites del cambio, lo qué sí se puede hacer y lo qué no se puede hacer, lo que padres de familia, maestros y directores de escuela pueden aplicar sin importar los vaivenes de la política educativa. Más información sobre el proceso de inscripción y costos en Seminario. Más información sobre los contenidos en este video:

 

 

Las cosas buenas de México

En épocas de elecciones se dicen muchas cosas malas del país, región o localidad en cuestión. En este proceso electoral hemos escuchado muchas cosas negativas en México. Pero hay más cosas positivas que negativas. Una nota optimista para México. Vista de México con Lago de Joahann Moritz Rugendas (Museo Orizaba)

  1. Hay muchas más buenas escuelas que escuelas no buenas. Existen escuelas públicas de calidad mundial. Por ejemplo, la Escuela Secundaria Anexa a la Normal Superior (ESANS) en la Ciudad de México, o la Escuela de Bachilleres Ricardo Flores Magón (Oficial B) en Veracruz.
  2. Hay muchos más buenos maestros que maestros no tan buenos. Para ser buen maestro no se necesita pasar las pruebas de evaluación cognitiva, un buen maestro se define en esencia por la persona que uno es y no por lo que uno sabe. Saber no estorba, por supuesto que no, al contrario, ayuda, pero realizar la tarea docente en condiciones difíciles, con grupos complicados, bajos recursos, estudiantes poco motivados y padres de familia alejados de la escuela y su importancia, es mucho más importante, es crucial.
  3. Tenemos muchas buenas empresas, innovadoras y con responsabilidad social. El día 16 de mayo de 2018, el Banco Mundial publicó en un Blog un artículo en el que destaca a dos empresas mexicanas, una en Yucatán y otra en Michoacán, por la instalación y producción de energía con base en sistemas de Digestión Anaeróbica (DA). Una de estas empresas, NOPALIMEX, es, en palabras del Banco Mundial “la primera planta DA en el mundo que utiliza el desperdicio del cactus como una fuente de biomasa para la producción de biogas.”
  4. En México la familia es la unidad más importante de organización social. No existirán los sistemas gubernamentales de bienestar social de países más avanzados, pero la red de apoyo familiar, permite que los mexicanos sorteen con menos costo los desafíos que pueden ocasionar la pobreza, la vejez o la enfermedad.
  5. En México ha existido ahora por casi dos décadas estabilidad monetaria. La autonomía del Banco de México, la única institución realmente autónoma del país, le ha arrebatado al Ejecutivo Federal la utilización de la Banca Central como caja chica.
  6. De los 1073 sitios, culturales, naturales o mixtos, enlistatos como Patrimonios de la Humanidad de la UNESCO, México tiene 34, ocupando el séptimo lugar  mundial.
  7. Según World Atlas, México es uno de los países (el onceavo) con la mayor megadiversidad (número total de especies con un porcentaje significativo de especies endémicas) mundial.
  8. A pesar de todos sus problemas, el número de turistas que ingresan a México al año no solo es masivo sino que crece rápidamente. Según la Organización Mundial de Turismo, el número de turistas que ingresaron en el año 2012 fue de 76, 749, 000; para el año 2016 ese número ascendió a 94, 853, 000.
  9. Según la revista National Geographic, México ocupa el cuarto lugar mundial como destino gastronómico.
  10. Finalmente, México es hospitalario: ¡Mi casa es su casa! En México no se odia a los extranjeros.