Los candidatos y el futuro de la reforma educativa

¿Qué pasará con la educación, con la SEP, con el INEE, con la evaluación de maestros? ¿Continuará la reforma educativa?mexicosigueenriesgo2

Viviremos algunos meses de incertidumbre. Recordemos que el lenguaje de los políticos en campaña es diferente al lenguaje de los gobernantes y legisladores. En campaña nada importa más que ganar las elecciones. Así que las verdaderas intenciones se sabrán en algunas semanas más, una vez que tengamos gobernantes y legisladores electos. Sabemos lo que ellos han dicho en sus plataformas y en los debates. La información más reciente es la del debate del martes 12 de junio pasado. La ventaja de lo dicho en el debate sobre lo dicho en las plataformas es que todos nosotros escuchamos de las bocas de cada uno de los candidatos lo que ellos harían. En cambio, lo que está escrito en sus plataformas pasa por muchas plumas que enfatizan o suavizan, pero que no necesariamente refleja el pensamiento exclusivo de los candidatos.

Con base en dicho debate, los tres candidatos punteros dijeron, entre muchas otras cosas, lo siguiente:

López Obrador (LO) que “cancelará la mal llamada reforma educativa” principalmente en lo que toca a la evaluación de maestros y su rendición de cuentas. Si la reforma educativa tiene en grandes rasgos dos componentes: 1) la evaluación, idoneidad, ingreso y promoción de docentes y directivos; y, 2) el nuevo modelo educativo (es decir los nuevos currículos y libros de texto), hasta ahorita lo único que sabemos es que LO está más preocupado por el primer tema que por el segundo. Lo que dijo claramente es que preparará una nueva reforma educativa con los maestros y los especialistas y que mandará iniciativas al Congreso. Preparar una reforma toma tiempo. Mientras tanto hay normas que cumplir y ejecutar. El nuevo ciclo escolar comienza en agosto de 2018, más de tres meses antes del cambio de gobierno. Cualquiera que sean las intenciones, la reforma continuará para el próximo ciclo escolar. Si viene algún cambio será para los siguientes ciclos escolares. ¿Por dónde vendrán las ideas y los puntos finos de la nueva y “auténtica reforma educativa” de LO? Tenemos que esperar para ver. Hasta que su equipo de transición, en su caso, empiece a consultar, analizar y ventilar propuestas sabremos por dónde irá. Por lo pronto, el enorme transatlántico de “la educación” zarpará en agosto de 2018. Cambiar su inercia llevará tiempo y será costoso. Así le sucedió al Titanic.

Ricardo Anaya (RA) fue menos preciso por cuanto a la Reforma Educativo, dijo, palabras más o palabras menos, que no permitirá que las plazas se vendan o hereden. Y luego se enfocó al tema de la tecnología, de las brechas digitales y de la capacitación de maestros más que la evaluación. Pero, en esencia, dijo que sostendría lo fundamental de la reforma educativa. Como RA a diferencia de LO sí mencionó una medida que no requiere aprobación del Congreso, sí es posible observar, analizar y criticar. Dijo, si no me equivoco, que le entregaría un teléfono inteligente a toda la población y que a todos los estudiantes de educación media superior y superior les entregaría una tableta. Bueno, estas son medidas completamente populistas y rechazadas por la literatura seria en la materia. No es regalando artilugios tecnológicos como se mejorará la educación de los niños y jóvenes, o reducirá la desigualdad tecnológica y socioeducativa del país. Puede ser inclusive hasta contraproducente. Este punto sí es claramente negativo. Sí mencionó algo importante respecto al gasto reducido dedicado a la capacitación de los maestros por debajo del gasto destinado a la evaluación. Este es un punto positivo de reflexión para reorientar la política de evaluación educativa junto con las acciones de capacitación y profesionalización docente. Cuando Leonardo Curzio le hizo la pregunta “qué era mejor, si evaluaciones con base en muestras aleatorias o censales”, RA, notablemente se confundió sin saber técnicamente a lo que Curzio se refería.

Finalmente, el más moderado de todos, que en general sostuvo en casi todas las áreas que la solución era seguir haciendo, más o menos, lo que se ha hecho, es José Antonio Meade. Con él la Reforma Educativa continuaría prácticamente sin ninguna modificación, se consolidaría.

Lo realmente preocupante, en el fondo, para México y los mexicanos, es que los tres candidatos punteros, en mi humilde opinión, lucieron por el desconocimiento de las causas del problema educativo y las formas de resolverlo; prefirieron las acusaciones mutuas que las ideas novedosas y apropiadas. Además, se puede entrever en su lenguaje de política educativa, que no han estudiado a fondo la forma en la que los gobernantes y legisladores pueden ayudar a mejorar la educación. La retórica no ayuda.

Hay una buena noticia. No importa qué hagan, no importa por dónde se vaya el enfoque personalísimo de su política educativa, existe algo que ellos no pueden afectar. ¿Qué es eso? El aprendizaje. El aprendizaje es, en realidad, una función de la intimidad pedagógica que ocurre en el hogar y en el aula. En el nivel del aprendizaje de los cerebros de cada uno y de todos nosotros, lo que realmente importa, no es tanto el recurso o el discurso, sino la interacción humana entre los maestros y sus alumnos, entre los padres de familia y sus hijos.

Con o sin reforma educativa, la función de aprendizaje, es un debate entre el cerebro y la mente, una interacción humana entre los líderes pedagógicos y los aprendientes. Portada Director de escuela s xxiEs la decisión personal de tomar un libro, hacer ejercicio, comer sanamente, tocar un instrumento, crecer, en lugar de ver televisión, usar los artilugios tecnológicos sin fines pedagógicos o productivos, estancarse en el diván o comer sin control cognitivo cualquier cantidad de azúcar y comida chatarra. Hasta donde yo percibo, eso no depende de ninguna política o reforma educativa, depende sí, de la interacción humana; de una decisión no de ser los mejores sino de ser mejores. No importa qué hagan los candidatos, si lo que hacen las escuelas y los maestros, lo que hacen los padres de familia, es fomentar una cultura de aprendizaje. cultura_aprendizajeEn el póker de la educación, la cultura de aprendizaje mata a la política educativa.

 

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De “lideregos” a liderazgos

Un líder, etimológicamente, es la persona que guía, dirige o va a la cabeza. Es, por tanto, un concepto neutral; no tiene ninguna adjetivación y menos moral. A los líderes entonces los puede uno calificar como líderes morales o líderes corruptos; líderes grandiosos o nefastos.

En el mundo escolar, los directores son líderes, simplemente porque están a la cabeza de la organización; como lo son los directores de las empresas. Pero, por lo general, cuando uno se refiere a una persona como líder, automática o heurísticamente el cerebro lo piensa como alguien con una meta positiva.

Al igual que con muchos otros conceptos, el ser líder como ser educado, no significa tener un rasgo moral, positivo. Por ejemplo, se requiere mucha habilidad para dirigir al crimen organizado o para sintetizar droga, o para diseñar un fraude financiero que engañe a millones de personas como ocurrió con la Gran Crisis de 2008 en Estados Unidos, o engañar a los mismos reguladores gubernamentales expertos en emisiones contaminantes y vender alrededor de 11 millones de carros con aparatos defectuosos como sucedió con el escándalo detonado en 2015 con la Empresa Volkswagen, u obnubilar a los votantes de muchas democracias con líderes que ofrecen políticas y acciones irresponsables en abuso de la ignorancia o falta de información de sus clientelas, como ocurrió con el famoso referéndum Brexit u ocurre con la demagógica campaña política de Donald Trump en Estados Unidos.

Irónicamente estas crisis de liderazgo han llamado la atención de investigadores académicos para revisar los modelos educacionales de universidades y escuelas en el mundo para entender qué se ha hecho mal o qué se puede hacer mejor para formar a verdaderos y positivos líderes que hagan la diferencia.

La tarea de las organizaciones, tanto gubernamentales como particulares o sociales, es buscar a líderes con ciertas características, que al menos avancen los intereses de las organizaciones. Pero los líderes también tienen sus propios intereses y cuando éstos superan a los colectivos, bueno, en realidad son líderes egoístas, es decir, líder-“egos”; un término que he trastocado o corrompido para distinguirlo del término correcto.

IMG_8212En el mundo de las escuelas, con sistemas educativos que se transforman año tras año, porque no acaba de entenderse lo que es importante de lo que no es, el papel de los maestros y directores, como líderes pedagógicos y educativos es crucial para orientar a sus comunidades hacia las bondades de la educación y el aprendizaje.

Para compartir mis propios hallazgos al visitar escuelas y entrevistar, en un lapso de 12 años, a 350 directores de “clase mundial” y estudiar la literatura correspondiente, ofreceré un seminario intitulado Líder Escolar XXI. El evento se realizará en la Ciudad de México los días 15 y 16 de agosto, pero el último día para inscripción a precio reducido es el 14 de julio de 2016. Más información aquí:  Líder Escolar XXI

¿Cómo nominar a candidatos ganadores?

¿Cómo nominar a candidatos ganadores y por qué Donald Trump no ganará?

Por Eduardo Andere M.

Cabeza de Sócrates

Hasta los “mejores” candidatos pierden las elecciones. ¿Cómo se ganan la campañas políticas o las posiciones de liderazgo en las organizaciones o la sociedad?

En democracias verdaderas no es suficiente tener buenas ideas ni ser el político ideal. Primero, los partidos políticos deben saber nominar al candidato ganador. ¿Cómo? La evidencia científica sostiene que las características o rasgos positivos de los líderes de las organizaciones, políticas o no, tienden a ser significativamente sobreestimados, cuando la persona designada para una contienda es seleccionada por sus correligionarios. En la política, entre más cercano es uno al candidato menor capacidad de elección uno tiene. Irónico, pero cierto. La evidencia parece sostener, ceteris paribus, que cuando dos extraños han compartido una comida ambos podrían percibirse más atractivos de lo que son. En otras palabras, la familiaridad aumenta la percepción de la atracción. Aterrizado a la política los militantes de un partido son los menos indicados para seleccionar a su candidato porque sobreestimarán sus cualidades.

Tampoco es el líder de una organización quien puede designar a su sucesor para una contienda democrática. Esto es especialmente cierto en culturas donde la distancia de poder es grande. México, según el estudio seminal de Hofstede (http://geert-hofstede.com/mexico.html), es uno de los países con mayor distancia de poder. ¿Qué significa esto? Que los subordinados aceptan la desigualdad en la distribución del poder; el poderoso es poderoso no por sus virtudes sino por la sumisión de los gobernados. En estas circunstancias el líder de estas sociedades u organizaciones tenderá a sobreestimar su verdadero valor.

Dicho eso, ¿quién y cómo deben los partidos políticos o las organizaciones elegir a sus candidatos o líderes ganadores? La ciencia nos dice que deben ser los correligionarios de los partidos de oposición o electores potenciales si es que éstos no son cercanos al líder por elegir: la familiaridad tiende a sobreestimar las virtudes físicas y no físicas de los líderes. Por tanto y por ejemplo, en la política, no deben ser los militantes ni los jerarcas del PRI los que elijan a sus candidatos sino una combinación ponderada de los militantes de otros partidos; lo mismo aplicaría para el PAN, el PRD y demás. Claro está que al seguir este método, los estrategas deben evitar partidos políticos cercanos con el partido en cuestión. No le sirve de mucho al PRI pedirle al PVEM que elija a sus candidatos.

Ahora bien, una vez seleccionado el candidato ¿cuál es la mejor estrategia electoral? El siguiente argumento supone una contienda auténticamente democrática sin corrupción ni artimañas.

La mejor estrategia sería la misma que utilizan las compañías de cerveza, las líneas aéreas, las tiendas departamentales, las cadenas de radio o televisión cuando establecen físicamente sus tiendas, campañas publicitarias, horarios de vuelos, o atención a clientes. ¿Por qué todos los noticieros prime empiezan y terminan más o menos a la misma hora? ¿Por qué las líneas aéreas programan sus vuelos a la misma hora para los mismos destinos? ¿Por qué los vendedores ambulantes tienden a ubicarse cerca unos con otros cuando venden los mismos productos? Respuesta: para ganarse el mayor número de consumidores o votantes posibles.

Por ejemplo: imaginemos una playa con una extensión dada (digamos 200 metros). A esta extensión la llamaremos espectro (por analogía bien podría ser el espectro ideológico de partidos políticos). En un extremo de la playa, el izquierdo, se ubica la cerveza “X”; en el otro extremo, el derecho, la cerveza “Y”. Por razones de costo, uno pensaría que, en igualdad de circunstancias o en duda (desconocimiento sobre la calidad del producto), los “playistas” cercanos a la cerveza “X” consumirán más la cerveza “X”, y los cercanos a la “Y”, la cerveza “Y”. Dándose cuenta de esta realidad el dueño de la cerveza “X” empezará a desplazarse lentamente hacia el centro del espectro con la premisa de que tiene asegurados todos los clientes a su izquierda y que, por tanto, cada movimiento hacia el centro aumentará el número de consumidores. Pero en un mundo racional y con información suficiente, el dueño de la cerveza “Y” hará lo propio y se desplazará hacia el centro, hasta que los dos se ubiquen en el centro de la playa o el espectro. Aquí venderá el que sea más atractivo y será más atractivo el que es seleccionado por quienes le son menos familiares. El más atractivo para los no familiares ganará.

En conclusión y, parafraseando a Macchiavello, los príncipes de todo México y el mundo tienen esta información y pueden usarla para bien o para mal según beneficie a sus intereses.

Bajo este análisis Donald Trump no es un candidato ganador; primero, porque es un candidato entronizado, nada más, por sus seguidores, quienes naturalmente sobre-estiman sus rasgos; segundo, porque cada día en lugar de moverse hacia el centro se desplaza hacia su más lejano extremo, lo que hará que más votantes lo rechacen y muchos de sus seguidores lo abandonen.