Bondad, Compasión y Neurociencia: revisada y reeditada.

Resumen de la conferencia de Daniel Goleman comentada por Eduardo Andere M.

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Este artículo originalmente publicado en mi Blog en 2015 lo he revisado y reeditado para publicarlo como nueva entrada por la importancia y actualidad del tema.

Título de la conferencia: Una fuerza para el bien: El llamado del Dalai Lama a la acción. Lugar: Washburn Auditorium, Lesley University. Brattle Campus. Fecha: Abril 2, 2015. 16 horas. Conferencista: Daniel Goleman, autor del famoso libro Inteligencia Emocional.

 

  1. La pregunta implícita de la conferencia aunque no expresada por Goleman, es ¿qué necesitamos para un mejor ser humano y una mejor sociedad?
  2. Las respuestas que da Goleman se derivan de sus conversaciones y amistad con el Dalia Lama.

Respuestas:

  1. Crece en compasión
  2. Un buen líder hace el bien
  3. Cuando leemos las noticias, todas están llenas de horribles relatos. Cierto los relatos de noticias negativas superan a los de noticias positivas.
  4. Necesitamos reinventar el futuro
  5. ¿Cómo? Aumentando la cantidad de amabilidad y bondad
  6. Ver al otro, y responder ¿cuáles son las necesidades de la otra persona en mi interacción diaria?
  7. Necesitamos nutrir nuestra salud o higiene emocional
  8. Por ejemplo, el enojo. Todos nos enojamos. El enojo es una emoción destructiva, como muchas otras. Todos vivimos con ellas a diario. Estas emociones negativas nos destruyen más.
  9. Neurológicamente las emociones destructivas no son otra cosa que la excitación de la amígdala, más bien las amígdalas.
    1. NOTA de EAM: La amígdala o amígdalas son estructuras del sistema límbico o cerebro emocional como se le denomina popularmente. Es el nodo del miedo; es la estructura encargada de decirnos huir o luchar “fight or flight”.[1]La que nos provoca miedo, ansiedad. Normalmente la amígdala está tranquila y controlada por el cerebro racional, pensante, localizado, preponderantemente, en la corteza pre-frontal (la parte más frontal) del lóbulo frontal. A veces, cuando algo emocional sucede: pérdida de un trabajo, una gran decepción, una amenaza, un pleito, enojo, una injusticia, la amígdala se activa y entra en lucha o ataque con el cerebro racional. Normalmente el cerebro emocional doblega al racional a menos que se realice un esfuerzo consciente como mentalización o una intervención química; aún así, el ser humano es profundamente racional. Hallazgos de investigaciones recientes sobre las emociones sugieren que las emociones dominan a las razones a menos que las razones sean producto de un trabajo muy cuidadoso y largo para la constitución de nuevos hábitos que sustituyan unas emociones sobre otras; o que construyan nuevas emociones. (Dos trabajos seminales lucubran sobre este tema: 1) Barrett, Lisa Feldman. (2018). How emotions are made: The secret life of the brain. Mariner Books. Boston. 2) Duhigg, Charles. (2014). The power of habit: Why we do what we do in life and business. Random House Trade Paperbacks. New York.). Sobre el tema Lisa Feldman Barrett ofrece la siguiente potente conclusión: “Uno no puede superar la emoción con pensamiento racional (…) aún y cuando te sientes racional.”
  10. Cuando experimentamos emociones destructivas como el enojo, [resentimiento, rencor][2]o tratos que sentimos injustos, la amígdala secuestra a la razón. Es como si el resto del cerebro se paralizara.
  11. ¿Qué hacer? Goleman nos platica sobre lo que el Dalai Lama le ha relatado (lo cual es material de un nuevo libro que está escribiendo Goleman como celebración por el 80 aniversario del Dalai).
  12. Usar el cerebro racional para actuar con bondad y empatía.
  13. Por ejemplo, si uno está muy enojado por una fuerte discusión o desacuerdo con su consorte o pareja, la primera pregunta es recordar ¿por qué estoy con esta persona?
  14. Cuando uno empieza a razonar lo que sucede neurológicamente es que uno activa la corteza pre-frontal. Este cerebro racional cuando actúa utiliza información de otras partes del cerebro.
    1. Nota de EAM. Cierto, aquí se sienta o localiza lo que en la literatura se conoce como la función ejecutiva del cerebro, el gran orquestador, el inhibidor, el planeador[3].
  15. ¿Qué hacer según Goleman, según el Dalai Lama?
  16. Actúa con compasión.
  17. Neurológicamente la compasión es un reflejo de tres funciones neuronales o cerebrales:
    1. Empatía cognitiva: saber qué pasa con el otro
    2. Empatía emocional: sentir lo que el otro siente
    3. Preocupación empática: detente en el camino; detén el ritmo de tu ajetreada vida diaria y, por favor, mira a la otra persona.
  18. Goleman pausa y cuenta una fábula, con un fabuloso mensaje inspirador:
    1. Un abuelo le cuenta a su nieto que tiene dos lobos dentro de sí mismo que luchan todo el tiempo: uno bueno y otro malo. El niño pausa y le pregunta: ¿Y cuál de los dos gana? El Abuelo responde: al que yo alimente más.
    2. NOTA de EAM: Busqué la historia en internet y encontré su origen. Es una fábula que se origina en una leyenda Cherokee[4].
  1. Pero vivimos un mundo muy apresurado que además alimenta a las emociones destructivas, y las escuelas y las empresas inmersas en un mundo tan competitivo, no ayudan, por el contrario, fomentan esa destrucción.
  2. Otro punto importante derivado de los hallazgos neurológicos es que la primera persona beneficiada por un acto compasivo es la persona que lo realiza en primera instancia. La compasión detona todo tipo de efectos químicos que nos hacen sentir bien, en paz, contentos.
    1. NOTA de EAM: Esto es totalmente cierto. Existen hasta revistas científicas sobre la compasión. La Universidad de Stanford tiene un Centro de Compasión, con artículos que relatan hallazgos de los beneficios de la compasión, la bondad y los cuidados[5]. Practiquen un buen acto cualquiera, y verán que se siente uno muy bien, de maravilla, el cerebro nos recompensa con torrentes de serotonina. A mí mismo me ha sucedido varias veces, en momentos de ataque de la amígdala procuro ayudar a alguien o buscar mirar, observar con cuidado a la gente. Por ejemplo, hace un par de días; el martes pasado para ser exacto, deambulando por el Campus de la Universidad de Harvard, a las 20 horas, ingresé a la Capilla sin denominación religiosa específica de la Universidad (The Memorial Church). Para mi sorpresa y deleite se llevaría a cabo un concierto coral ejecutado por el Coro de la misma Universidad: Harvard University Choir. IMG_4084Para mi mejor sorpresa, se interpretaría uno de los más hermosos Réquiems de la historia de la música: Réquiem in D Minor, op. 48 de Gabriel Fauré[6]. Bueno, el punto más importante que viene a la historia, es que ahí sentado a mi derecha en la banca contigua, se encontraba un hombre mayor de unos ochenta años, así parecía. Grande, robusto, encorvado, con melena y mal vestido, la mirada cabizbaja y triste y el corazón roto. Yo mismo estaba emocionalmente susceptible. No sé porqué, pero al final del concierto, me esperé a que el hombre se levantara y caminara. Por fortuna pasó cerca de mí; con paso apesadumbrado, lento, como quien lleva en sus espaldas toda la tristeza junta de una vida desigual, sufrida, se retiró del recinto. Pude observar cómo a su paso la gente lo evitaba. Lo miré profundamente y traté de sentir su dolor y lo sentí; salí caminado junto a él hasta que desapareció en la penumbra de una noche fría. Mi compasión por él, me benefició más a mí que a él. Pero por unos momentos, este hombre desolado, me pasó toda su tristeza, y no hice más que sentir compasión sincera, que al mismo tiempo me dejó tristeza, pero no sé, una especie de ecuanimidad. En otra ocasión, hace ya diez años, un par de meses antes de que mi padre muriera, estaba yo sentado junto a él en su recámara. Por tristeza, durante muchos meses antes, el sufrió dolores físicos y emocionales fuertes. Uno de ellos, la falta de capacidad de articular sus pensamientos en palabras. Bueno, en esa noche triste, le tomé su mano, la coloqué entre mis dos manos y le dije algo así: “papá, yo sé que estás sufriendo; y también que no puedo hacer nada para quitarte tu dolor. Pero quiero que sepas que no hay un instante en el día que no piense en ti; que no sienta tu dolor y tus emociones; que no me sienta cerca de ti.” La respuesta de mi padre fue una sonrisa de agradecimiento eterna; una sonrisa que guardo en mi memoria de largo plazo y que me alimenta con paz y con sentimientos de sublimación y serenidad. Un tercer ejemplo, me ocurrió hace dos años. También en un momento difícil para mi. Estaba yo por partir de viaje hacia Bolivia. Además de mi vulnerabilidad, llego al aeropuerto y me entero que mi vuelo estaba retrasado al menos cuatro horas; eso significaba perder la conexión en Bogotá. Y así fue. Lo que ocasionaría muchos inconvenientes. Así fue también. Como recompensa la línea aérea ofrecía cupones para comer. Fui al restaurante. Además de que no tenía hambre estaba enojado y con otras emociones destructivas. Antes de levantarme decidí obsequiar mi cupón. Pero quería dárselo a la persona que según yo lo necesitaba más. Entonces me dediqué a buscarla. La encontré. Era un trabajador de limpieza del aeropuerto, el más viejito, que limpiaba con lentitud y en posición cabizbaja; que traía en su espalda, el dolor de toda una vida sufrida. Era una de aquellas personas que siempre están ahí, pero que nunca vemos porque siempre vamos de prisa. Me levanté y le obsequié mi cupón. Se quedó varado. Al retirarme me di cuenta que el viejito no se movía. Me acerqué, le expliqué de qué se trataba, lo tomé del brazo y lo llevé al restaurante. Llamé a la gerente y le expliqué la situación. Para mi sorpresa la gerente reaccionó con inmensa amabilidad y con mucho respeto llevó al señor a su mesa. Antes de partir, volteó, no me dijo nada, pero mostró una sonrisa profundamente sincera. Esa expresión, esa sonrisa, me dio serenidad por varios días; además, cada vez que recuerdo el incidente me hace sentir pleno y tranquilo. En fin. Sucede lo contrario cuando nuestra actitud es la opuesta: egoísmo, enojo, frialdad, envidia. Todo esto no tiene nada que ver con una lección de moral o ética; es pura neurociencia y química. Practiquen hoy o mañana un acto compasivo o bondadoso y van a sentir la reacción neuronal. Por ejemplo, una propina generosa a un trabajador de limpieza en los baños públicos del aeropuerto puede ser un ejemplo. Verán la sonrisa. Sus neuronas reaccionarán con químicos que dan la sensación de tranquilidad y plenitud. Si cuesta trabajo y lo haces, la recompensa es mayor. Extraña bioquímica del ser humano.
  3. ¿Por qué los jefes son arrogantes? La respuesta de la ciencia: “en general las personas de alta posición o poder no escuchan a las personas de menor posición y poder.” Sucede lo contrario con las personas de menor nivel en la escala jerárquica, social o política. Ellos ponen más atención a lo que dicen las personas de poder. Uno puede ser dueño y al mismo tiempo humano. El cerebro nos recompensa. El ejemplo que ofreció Goleman es el siguiente: “Nosotros no empleamos a la gente para hacer pasteles; hacemos pasteles para darle empleo a la gente.”

Nota de EAM: Sobre este tema de los líderes poderosos y el narcisimo hay mucha literatura. En el pequeño libro de mi autoría “Democracia,transparencia y educación: demagogía, corrupción e ignorancia” existe una sección intitulada “Líderes narcisistas, líderes carismáticos” que abunda sobre el tema. México: Siglo XXI Editores. 2018.

  1. Según el Dalai Lama, debemos tratar de entender las causas más profundas de los problemas. Debemos ayudar a las personas para que se ayuden a sí mismas.
  2. Otra forma de cambiar el mundo es que las mujeres ocupen más posiciones de liderazgo. Según la neurociencia el cerebro de las mujeres reacciona por naturaleza con más empatía ante el dolor ajeno que el cerebro del hombre. NOTA de EAM: Cierto las mujeres por razones naturales producen más oxitocina que los hombres: la hormona del amor, la confianza, la conexión y empatía.
  1. Otras formas de ayudar al mundo es eliminando nuestras marcas dañinas que todos nosotros dejamos para el deterioro de la naturaleza o de los recursos naturales. Actos como usar la bicicleta en lugar del automóvil, usar menos plástico (que no se degrada); consumir productos menos dañinos, ayudan a uno y a todos. Por ejemplo, Goleman mencionó el trabajo de Ski Deep[7], una aplicación para teléfonos inteligentes con página electrónica de una organización protectora del ambiente que clasifica a cerca de 80, 000 cosméticos por su nivel de toxicidad. El objetivo es educar al consumidor cuando compra un producto sobre el daño que se hace a sí mismo y a la naturaleza.
  2. La mayor parte de los objetos que hacen nuestra vida diaria fueron pensados y fabricados antes de la época moderna, antes de la conciencia ambiental. Por tanto, el mundo y las empresas, necesitan hacer todo de nuevo, con conciencia ambiental.
  3. Dalia Lama dice, según Goleman: “debemos repensar el conflicto y resolverlo con diálogo no con guerra”.
  4. Narcisismo de las diferencias o desacuerdos menores. Pelear por todo. ¿Cómo evitar ese narcisismo cotidiano? “Con el contacto personal cercano; habla con la gente con la que no estás de acuerdo; educa a tu corazón”. Para ello debemos, según Goleman, educar a los niños y a nosotros mismos en el aprendizaje social y emocional, que consiste en: hacer el bien a uno mismo, hacer el bien a los demás; agregar mentalización (mindfulness), compasión y pensamiento sistemáticos.
  5. Hasta un lenguaje agresivo o malas palabras puede ocasionar que el cerebro nos haga sentir mal. En un estudio realizado con niños de seis años de edad se encontró que hablarles con groserías ocasionaba sentimientos incómodos en los pequeños.
  6. Según otro estudio realizado en Nueva Zelanda con niños de edad escolar se encontró que el control cognitivo (reflexionar sobre lo que se hace, actuar con compasión) predice más el éxito financiero en la vida adulta de los pequeños que los niveles de Coeficiente Intelectual (CI) o el ingreso o riqueza de los padres.
  7. Tres preguntas debemos hacer, según Dalai Lama para cualquier decisión:

¿Quién se beneficia? ¿Me beneficia a mí nada más o a todos los demás? ¿El beneficio es pasajero o para el futuro?

  1. Ante una pregunta de un joven estudiante sobre cómo afectan las redes sociales virtuales a la conducta y al cerebro, Goleman dijo, que el cerebro humano está diseñado para la interacción persona a persona; es mucho más fácil la empatía, la conexión y el funcionamiento de las neuronas espejo en cercanía física que a través de mensajes, correos electrónicos, o redes virtuales. Es muy agradable tener la capacidad de comunicarse todo el tiempo; pero cómo afectará o beneficiará al cerebro que está diseñado para el contacto humano directo, tendremos que averiguarlo todavía.
  2. Al final yo le pregunté: ¿Has experimentado ataques de la amígdala y si lo has vivido, cómo la calmas? Después de una sonrisa larga, contestó: mentalización y buscar formas alternativas de enfrentar la situación que detonó la emoción destructiva.
  3. Goleman terminó su conferencia invitando a los asistentes a pasar al piso superior donde se vendían sus libros.
  4. La sala de la Universidad de Leslie, que se ubica muy cerca de la Universidad de Harvard, justo a un costado del Radcliffe College, estaba completamente llena con una audiencia de 300 personas.
  5. Nota de EAM: Además de los libros de Goleman, para quienes quieran profundizar en el tema de la mentalización y la compasión sugiero la lectura del libro: Buddha’s Brain: The practical neuroscience of happiness, love, and wisdom. Autor: Rick Hanson. Editorial New Harbinger Publications.

[1]Sobre la amígdala hay mucha información en la red y Wikipedia tiene buenos artículos al respecto. Un par de referencias una en inglés y otra en español para quien quiera profundizar: https://nba.uth.tmc.edu/neuroscience/s4/chapter06.html http://www.um.es/analesps/v20/v20_2/05-20_2.pdf[2]Los corchetes son del autor EAM. [3]Me refiero a este tema con más amplitud en mi libro: La cultura del aprendizaje: hogar y escuela del siglo XXI. http://eduardoandere.net/publicaciones/libros.html[4]La fábula se encuentra aquí: http://www.firstpeople.us/FP-Html-Legends/TwoWolves-Cherokee.html[5]Stanford University, Escuela de Medicina: The Center for Compassion and Altruism: http://ccare.stanford.edu[6]Encontré en Youtube una hermosa interpretación por si quieren escucharla mientras terminan de leer esta nota; pero se aprecia mejor, en un lugar tranquilo cerrando los ojos, reposando la mente y el ser entero, y es preciso escucharlo todo, de principio a fin: https://www.youtube.com/watch?v=UnilUPXmipM[7]http://www.ewg.org/skindeep/

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El cerebro y la ansiedad: ¡Año nuevo vida nueva!

Ciudad de Nueva York. Me encanta cuando Nueva York regresa a los hábitos de la normalidad. Las calles son transitables, la basura excesiva After de party NYC Jan 1 19 empieza a disminuir. El espíritu de las fiestas se desvanece y entra una especie de calma, como cuando uno despierta en casa después de una fiesta estruendosa.New York Enero 2019

Los cientos de miles de turistas que abarrotaron las calles y vinieron detrás de la nieve, se llevaron agua y sol, para un invierno inusualmente caliente lleno de luz y clima templado como si fuera primavera.Sol en NYC January 2 19

Ya metidos en la cotidianidad, nosotros y nuestros cerebros regresamos a las ansiedades habituales. Todos, chicos y grandes, pobres y ricos, empleados o desempleados, tarde o temprano sentimos y vivimos ansiedad. No es agradable, pero viene en el paquete humano.

¿Cómo superar la ansiedad derivada de presiones del trabajo, decepciones de amor, carencias económicas, ajetreo de la vida, miedos reales y virtuales?IMG_9045

La ansiedad, a diferencia del miedo, es producto de lucubración mental: ¿qué pasaría si temblara, si no consigo el aumento, si no cumplo la meta, si no gano las elecciones, si no me ama lo suficiente, si no llego a tiempo, si tengo un accidente, si me despiden, si me aburro, si no bajo de peso, si no sé qué hacer? Nada de eso es real, son puras lucubraciones de la mente, y la mayoría con origen inconsciente. ¿Qué es real? Lo que hacemos a diario. Los hábitos.

La capacidad de hacer cosas y no hacerlas, de pensar, criticar, imaginar y crear tiene origen en el cerebro. El cerebro, por paquete genético, a través de billones de células neuronales y gliales que forman trillones de conexiones, tiene la capacidad de aprender a leer, escribir, numerar y crear, pero para que esa capacidad se convierta en habilidad, es decir, leer, escribir, numerar, crear, uno tiene que aprender. El aprendizaje de las habilidades es producto de esos trillones de patrones y redes neuronales, algo así como la sociabilidad del cerebro. Esas redes nacen y se consolidan con los hábitos. Los hábitos son la forma física en que la mente expresa el funcionamiento del cerebro.

Mientras la ciencia no pueda descifrar la forma en la que las neuronas convierten un insumo de información, digamos, las letras v, i, d, a, en un concepto significante “vida”, lo que tenemos para entender y manipular al cerebro son los hábitos. Crear hábitos es más fácil que cambiarlos, pero la ciencia de los hábitos nos sugiere cómo hacerlo. ¿Cómo? Con perseverancia, más que voluntad. ¿Por qué? Porque, así como los hábitos actuales son expresiones de vivencias, experiencias y aprendizajes anteriores acumulados en el cerebro, las nuevas acciones, una vez incrustadas en el cerebro como hábitos, rebobinan el cerebro para acciones diferentes. Por ejemplo, meditar en lugar de enjuiciar, hacer deporte en lugar de fumar, comer sano en lugar de comer chatarra y promover acciones que generan endorfinas como actos de bondad, amabilidad, empatía y sonrisas.

Los científicos y filósofos de la voluntad debaten si el ser humano realmente tiene voluntad o libre albedrío o si somos presa del cerebro. Con la ayuda de la tecnología de imagen, los neurólogos pueden observar actividad neuronal milésimas de segundos antes de que la persona conscientemente decida algo o accione algo. Por ejemplo, antes de que decidamos comer una hamburguesa, dar un beso, emitir un voto, leer un libro, o ver la tele las imágenes del cerebro muestran actividad neuronal. El cerebro y no “nosotros” decide por nosotros. Para efectos reales, el cerebro decide con base en los hábitos y los hábitos se crean en la cultura del hogar y luego en la escuela, calle, oficina y cotidianidad.

Entonces, si mi vida está secuestrada por mis ansiedades y mis ansiedades por mis hábitos, mi única herramienta es cambiar mis hábitos.

Yo dejé desde hace años el hábito de ver la tele, y durante mis cursos y conferencias he desafiado a los asistentes a buscar un cambio similar. Recientemente me di cuenta que cambié ese hábito por el hábito de usar el teléfono, principalmente para chat y redes sociales. El teléfono inteligente es una fuente constante e inconsciente de ansiedad. Está diseñado, junto con sus aplicaciones, para detonar impulsos genéticos de ansiedad. Cada alerta, sonido, vibración o centelleo, es en realidad la reminiscencia de millones de años de evolución para estar alertas ante posibles cambios en mi entorno porque un ruido, movimiento o destello podría ser un depredador.

El teléfono es el depredador moderno que activa a la amígdala de la misma manera que un tigre, un oso, una víbora u otro chimpancé (o la amenaza de ellos) amedrentaba a nuestros ancestros (y a nosotros también). Lo que sucede en el teléfono no es real, pero parece real y el cerebro a través de la mente igual se angustia. Esto lo saben los dueños de los medios y diseñardores tanto de artilugios como de aplicaciones. El icono “me gusta” fue creado precisamente para dotar de dopamina a las personas y tenerlas adheridas a las pantallas y así poderlas infestar con publicidad infinita y al mismo tiempo seguirlas con precisión inequívoca para hacerlas objeto de nuevas campañas y propaganda. Y eso lo hacen a sabiendas y a las espaldas del consumidor.

Por otra parte, las redes sociales (mis “miles de nuevos amigos” digitales) son simulación de realidad, pero no son realidad; las conversaciones digitales no son reales, engañan al cerebro, quien sin saber de lo que se trata piensa que es real, pero cuando el cerebro se da cuenta que el pastel de chocolate no puede realmente comerse se decepciona. ¿Cuál es su respuesta? Depresión, angustia, desolación, ansiedad. Entonces el uso indiscriminado del teléfono como el de otras pantallas interactivas son fuente de innecesaria ansiedad.

Mi vida crecía en ansiedad y no era por la tele, el trabajo o el amor. Era por estar atrapado en hábitos incorrectos. Entonces decidí hacer un experimento. Cortar de tajo el entorno virtual interactivo. Desconectar de mi aparato todas las alertas y redes, y solo utilizarlo como tumba-burros, teléfono regular o guía-roji (mapas). Ipso facto gran parte de mis ansiedades se esfumaron.Biblioteca publica NY ene 2 19

Las horas de chat fueron sustituidas por horas de lectura, escritura, sueño o ejercicio; lo “que pasa si eso pasa” fue sustituido por “no pasa nada” porque no hay depredadores. La sensación de desolación fue sustituida por un sentimiento de realización. Esto sucede con el “poder del hábito”. Pruébalo. Decide cambiar alguno de tus hábitos. Llevará tiempo consolidarlo, pero el beneficio empieza en el momento de la decisión. El sabor de boca es fenomenal. Si tienes el hábito de ver tele, no la veas; de fumar, no fumes, de criticar, no critiques; de enojarte, no te enojes. Si chateas o haces amigos virtuales, indiscriminadamente, no lo hagas. ¿Cómo? Decide cambiar. Cambia. Haz un plan. Ejecútalo. Si caes, revísalo. Empieza de nuevo. Si caes, revísalo. Empieza de nuevo. Y así.

Más información sobre lecturas, cursos o seminarios del Dr. Andere, aquí: http://www.eduardoandere.info/seminarios.html

La posvoz popular en el siglo XXI: globalidad, corrupción y eficiencia

Nueva York. Noviembre 7, 2018. Vivimos épocas de cambios y contrastes. También vivimos épocas de derrumbes de mitos. Hace apenas un par de décadas los sistemas educativos en el mundo se reformaban para enseñarles a los niños las habilidades para vivir en un mundo más global, abierto, democrático y competido.

Tengo en mis manos un libro de 2002 de una prestigiada académica, Nelly Stromquist, titulado: “Educación en un mundo globalizado”. En las conclusiones la profesora dice: “El concepto de ciudadanía está siendo redefinido, de facto, por los altos niveles de migración y por una cultura de globalización (…). Los educadores (…) se enfrentan con pesadas responsabilidades en la era de la globalización.”

Hoy en día, con la caída de las democracias en el mundo (solo 4.9% de la población mundial vive en democracias completas); el aumento de gobiernos autoritarios (la tercera parte de la población mundial vive bajo autoritarismo); con el nuevo proteccionismo, liderado por Brexit y Trump, y la monumental guerra de tarifas entre Estados Unidos y China; con la significativa reducción en la tasa de aceptación de migración de países ricos, al pasar de 3.1 millones de migrantes en 2010 a 2 millones en 2015, y con el aumento de gobiernos nacionalistas o ultranacionalistas, populistas o conservadores, y la entronización en el seno de la ONU, por parte de Trump, supuesto “líder del mundo libre”, de jerarcas totalitarios, se pinta un panorama poco promisorio en el corto plazo para la humanidad.

Para los nuevos líderes emergentes que pregonan políticas nacionalistas y proteccionistas, contrarias a las fuerzas del mercado, y al interés común, su arma de popularidad ha sido la creciente, persistente y percibida desigualdad entre los pocos muy ricos y los muchos muy pobres que ha dejado la renovada Pax Americana a partir del deshielo de la Guerra Fría, 1990. En estas condiciones, para estos líderes es muy fácil echarles la culpa a los extranjeros de todos lo males internos, o a la corrupción de todas las desgracias de la población.

Sin embargo, ni los extranjeros ni la corrupción son los peores enemigos de la nueva era proteccionista. El verdadero enemigo es la ineficiencia o “corrupción cínica” detrás de la posvozpopular.

En muchos casos de las decisiones gubernamentales no hay ilegalidad o corrupción, pero sí ineficiencia o despilfarro. A veces los costos de la ineficiencia o despilfarro pueden ser superiores a los de la ilegalidad o corrupción. No existe un delito que tipifique la ineficiencia.

En las democracias simuladas, como la estadounidense, la mexicana, la británica o la brasileña donde los líderes no ganan en una justa de ideas razonadas y fundamentadas en los hechos sino con base en posverdades (distorsión deliberada de una realidad con el fin de influir en la opinión pública) el peligro es que en los plazos mediano y largo el daño sea generalizado sobre todo para quienes apoyaron (posvoz) la idea oculta detrás de la posverdad.

Se requiere de líderes profundamente auténticos y éticos, antes conocidos como estadistas, que sean capaces de analizar la verdad o la realidad detrás de una auto-imagen narcisista alimentada por la “posvoz” populista (idea de que la voz populista, por ser mayoritaria, es verdadera o correcta).

El martes pasado en un día lluvioso, nublado, y propicio para el boleto republicano (porque la gente sale a votar menos en días lluviosos y entre menos votantes el resultado se carga más hacia el partido del elefante) se llevaron a cabo las elecciones de medio término. Tal y como se esperaba, los republicaron ganaron y aumentaron la mayoría en el Senado pero la perdieron en la Cámara Baja. Esto implica, por lo menos para dos años, un gobierno dividido. Lo cual es bueno, en este caso, para todos.

Trump ha demostrado una impresionante capacidad de comunicación a través de Twitter y lo seguirá haciendo con posverdades. Lo que ha resultado en una sociedad dividida y segregada, con posiciones extremas que buscan grandeza en el proteccionismo, y odio a todo lo que es diferente; lo que no es “americano”. Trump, como otros líderes de este nuevo siglo, confunden el significado del ciudadano decente, en el mejor sentido aristotélico. No es la condición de estadounidense, mexicano, británico o brasileño lo que hace al buen ciudadano; si la condición de buen ciudadano lo que hace al buen estadounidense o mexicano.

Así como debemos re-pensar los beneficios de la transparencia en contraste con los costos económicos de la ineficiencia, debemos re-pensar los beneficios de la democracia en contraste con los costos de la posverdad y la posvoz. La posverdad es al líder como la posvoz es a los seguidores.

Si queremos un futuro iluminado para nuestros hijos, necesitamos más integración y menos polarización; necesitamos más verdad y menos simulación; más transparencia y sobretodo más eficiencia. Un líder auténtico debe, por supuesto, pensar en los costos de la corrupción, pero también de la ineficiencia.

Democracia Transp Educacion 2018

 

 

 

eduardoandere.net

 

 

 

 

El fin de la filosofía: ¿Será?

El fin de la filosofía ¿Será?

Por Eduardo Andere M.

El secreto de las buenas relaciones políticas, humanas y diplomáticas es ensalzar lo positivo y suavizar lo negativo. Cada vez que le decimos algo negativo a una persona automáticamente nuestro cerebro produce los químicos de la agresión, el miedo y la angustia tanto en la persona que criticamos como en nosotros mismos. Sin darnos cuenta, nuestro cerebro que nos tiene secuestrados nada en un mar de químicos bautizados por nuestro cerebro racional como ansiedad, miedo, angustia, coraje, rechazo, animadversión. Pero cada vez que aprovechamos una oportunidad, inclusive difícil o incómoda, para decir algo bueno o positivo, generamos los químicos de la empatía, el acercamiento y la felicidad.

Los cócteles de la tristeza y la felicidad no duran mucho en el sistema encefálico cerebral, todo pasa. Pero si somos capaces de producir o provocar muchos momentos de felicidad entonces la sumatoria es una gran felicidad.

Quizá la parte más significativa del cambio de siglo y de milenio para la humanidad es la decisión del cerebro humano de estudiarse a sí mismo, donde impresionantes hallazgos de la ciencia modificarán todo lo que hemos sostenido, por miles de años, como verdades absolutas entre ellas la virtud, la bondad, los hábitos, las sensaciones, la religiosidad y la divinidad, para ubicarlas en el cerebro humano.

Los avances en la biología celular y la bioquímica de la vida, así como la producción de nuevas tecnologías de imagen que pueden literalmente “observar” el cerebro cuando producimos algún pensamiento, experimentamos alguna emoción, predecimos alguna conducta, cambiarán por siempre la forma en que pensamos sobre el significado y el propósito de la vida, y en especial, de la vida humana.

El conocimiento del cerebro, que en realidad cumple con el dictumsocrático “conócete a ti mismo”, no significa piensa en tus virtudes y vicios, o en tu capacidad de decisión de lo bueno sobre lo malo como lo propondrían Sócrates, Aristóteles y Platón. Significa, en cambio, “conoce a tu cerebro”; y descubre, en los billones de células neuronales y gliales y los trillones de conexiones dónde se producen y descansan, tus emociones y pensamientos que se producen antes de hacerlos conscientes. Este conocimiento cambiará para siempre los paradigmas de la humanidad.

La filosofía, madre de todas las ciencias, naturales, sociales y humanistas, tendrá que unirse a la neurociencia para transformar la sabiduría de sus lucubraciones en la ciencia del pensamiento, la ciencia de la bondad y en la ciencia de la felicidad.

“Somos nuestro cerebro” como diría, el neurobiólogo neerlandés D.F. Swaab, o más acuciosamente, somos nuestro cerebro en un entorno o ambiente, como precisaría el profesor en ingeniería biológica y ciencias del cerebro y la cognición del M.I.T., Alan Jasanoff, que incluye al cuerpo humano que lo contiene, entraña una profunda transformación de la forma en la que pensamos o vivimos.

No somos seres humanos que estudian un cerebro, sino más bien somos cerebros que estudian al ser humano. No fue el ser humano quien le dio nombre al cerebro sino el cerebro el que nos bautizó como ser humano.

La segunda parte del siglo XXI será monumental en cambios de paradigma. La verdad neurológica sustituirá a la verdad filosófica. La nueva verdad impactará caóticamente nuestros conceptos de los valores humanos, inclusive la necesidad religiosa del cerebro, como lo sugieren el antropólogo Lionel Tiger y el psiquiatra y biomédico M. McGuire en su libro el “Cerebro de Dios”, y la forma de relacionarnos.

Los niños de hoy, vivirán un mundo con paradigmas completamente diferentes a los de ayer. La transición será monumental y estruendosa. Las tecnologías de información y comunicación y los hallazgos de las neurociencias transformarán para siempre el concepto de humanidad.

Los niños de hoy cuando sean adultos en la segunda mitad del siglo, seguirán sintiendo felicidad y tristeza, amor y odio, serenidad y ansiedad; tomarán buenas y males decisiones, pero sus lucubraciones sobre las mismas no serán filosóficas, sino neurológicas. El origen de mis acciones y decisiones no se encontrará en una lucubración ética entro lo bueno y lo malo, sino en el hurgar sobre el funcionamiento misterioso y maravilloso del cerebro, en su mayor parte automático o inconsciente, y el que realmente decide nuestras acciones antes de que las hagamos conscientes.

Estos hallazgos han empezado a cambiar, por ejemplo, los conceptos mismos de la pedagogía. En lugar de preparar a los maestros con temas de didáctica o enseñanza, se les prepara con materias intituladas “interacción” y “comunicación” donde los maestros del futuro aprenden cómo relacionarse positivamente, y cómo el expresarse con amabilidad y resaltar las cualidades en lugar de los defectos es la mejor forma de aprender y ser felices.

 

eduardoandere.net

 

 

Salarios altos: mejores maestros, por tanto, mejores estudiantes. ¡Espera un momento!

Por Eduardo Andere M.

Los niveles salariales de los maestros varían mucho según los países.  Algunos países pagan salarios muy altos, otros muy bajos. Si comparamos únicamente salarios nominales (es decir, sin considerar compensaciones especiales o prestaciones) para todos los niveles de educación (preprimaria, primaria, secundaria y media superior), Luxemburgo y Suiza, seguidos de Corea y Alemania, son los países que más pagan entre los países miembros de la OCDE. La República Checa y la República Eslovaca son los países en donde los maestros reciben los salarios más bajos. (OCDE, Education at a Glance 2018).

Es extremadamente difícil, quizá imposible, hacer comparaciones sólidas de los salarios de los docentes entre los países. Es aún más difícil correlacionar esa débil comparación con el rendimiento de los estudiantes. Si lo hiciéramos, tendríamos correlaciones muy extrañas.

Tomemos, por ejemplo, un país de muy alto rendimiento en PISA, digamos Finlandia, y países de muy bajo rendimiento, digamos, México y Chile, entre los miembros de la OCDE. Comparemos sus salarios nominales, convertidos a paridad de poder adquisitivo (una métrica “que compara las monedas de diferentes países” con una canasta de bienes de consumo; por ejemplo, qué puede comprar un dólar estadounidense en los Estados Unidos, y que puede comprar, el mismo dólar, en otros países como Finlandia o México).

Veamos la comparación de los salarios nominales, en dólares de paridad del poder adquisitivo (ppa), de maestros finlandeses, mexicanos, chilenos, estadounidenses y checos. Tomemos el salario de los maestros de secundaria en la parte más alta de la escala de salarios en cada país, digamos el tope de salario para dichos maestros. Los maestros finlandeses ganan $46,257 dólares estadounidenses (convertidos por la métrica ppa), mientras que los maestros mexicanos, chilenos, estadounidenses y checos obtienen: $51,139, $43,760, $68,046 y $24, 901, respectivamente. El salario promedio de la OCDE para los maestros en este nivel de educación es de $ 56,874. (OCDE, Education at a Glance, 2018, Tabla D3.1.a. Datos para 2017).

Bueno, como todos sabemos, Finlandia es el país con el más alto o uno de los más altos niveles de desempeño en PISA entre los 36 países miembros de la OCDE. México y Chile son los países de menor rendimiento. La República Checa, con el segundo salario más bajo entre todos los países de la OCDE, tiene un rendimiento relativamente alto en PISA, ciertamente en un nivel más alto que México, Chile y similar a los EE.UU. Los estudiantes de la República Checa y los estadounidenses obtuvieron más o menos un nivel cercano al promedio de la OCDE para PISA 2015 en Lectura y Ciencia. En Matemáticas, los estudiantes estadounidenses obtuvieron un resultado significativamente por debajo del nivel medio de la OCDE.

En el mismo nivel de secundaria y en el tope del salario, los maestros de Luxemburgo ganan el salario más alto, $138,279 dólares (ppa) por año; los maestros eslovacos ganan el salario más bajo, $21,225 dólares. Sin embargo, los estudiantes de ambos países se desempeñaron de manera más o menos similar en PISA 2015. Mientras que el nivel de desempeño de los estudiantes de Luxemburgo en Ciencia, Lectura y Matemáticas fue de 483, 481 y 486 puntos, el nivel de desempeño de los estudiantes de la República Eslovaca fue de 461 en Ciencia, 453 en Lectura y 475 en Matemáticas, no muy lejos entre ellos, aunque con una diferencia salarial enorme. Los maestros de Luxemburgo ganan más de 110 mil dólares comparables que los maestros eslovacos (OCDE, PISA 2015. Vol 1, p.44).

Entonces, ¿cuál es la historia detrás de la historia? En primer lugar, el salario nominal es solo una parte de la historia; hay otros beneficios que reciben los maestros que no están incluidos en dicho salario utilizado por la OCDE para hacer las comparaciones. Esto hace que la comparación sea extremadamente difícil. En segundo lugar, aunque la métrica “ppc” intenta estandarizar los salarios, no existe una métrica que incorpore la calidad de los productos en la canasta de productos incluida para el análisis de “ppa”. La métrica “ppa” mide la cantidad de leche, carne, transporte público o vegetales, que se puede consumir por ejemplo con un dólar, pero no incorpora la calidad de los productos. Existe un factor adicional, todavía más importante para la comparación internacional, que no es considerada por la métrica. Se trata del ambiente o entorno de enseñanza y aprendizaje.

Los maestros finlandeses pueden ganar menos salario nominal que muchos de los maestros de todo el mundo, pero cuando un maestro finlandés respondió a mi pregunta “¿por qué eres maestro a pesar de que los salarios no son muy altos?” Me dijo: “Es el paquete: el salario es suficientemente bueno, los beneficios y prestaciones complementarios también son lo suficientemente buenos, la seguridad social es excelente, el período de vacaciones es extenso; mis hijos pueden ir gratis a excelentes escuelas, y el ambiente entre colegas y todo el entorno de enseñanza y aprendizaje en la escuela son maravillosos”.

Por supuesto, todos queremos mejores salarios. Los maestros merecen altos salarios. Su trabajo es extremadamente importante no solo para los niveles de desarrollo individual, comunitario y nacional, sino también para la sociedad y ciudadanía globales. Esa es la motivación extrínseca. Pero el núcleo de la enseñanza y el aprendizaje, y la felicidad de los maestros proviene de la motivación intrínseca. ¿Por qué los docentes quieren convertirse en docentes en primer lugar? Necesitamos salarios más altos para reforzar, no para suplantar la motivación intrínseca; y también, en sintonía con la motivación intrínseca y los salarios gratificantes, necesitamos ambientes de aprendizaje agradables, colegiales y positivos en las escuelas y las comunidades.

 

Libros del Dr. Andere en formato electrónico

Mis siguientes libros se encuentran en formato electrónico y también en pasta blanda :

1. La escuela rota: sistema y política en contra del aprendizaje en México

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2. Director de escuela en el siglo XXI: ¿jardinero, pulpo o capitán?

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3. Democracia, transparencia y educación: demagogia, corrupción e ignorancia

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Los candidatos y el futuro de la reforma educativa

¿Qué pasará con la educación, con la SEP, con el INEE, con la evaluación de maestros? ¿Continuará la reforma educativa?mexicosigueenriesgo2

Viviremos algunos meses de incertidumbre. Recordemos que el lenguaje de los políticos en campaña es diferente al lenguaje de los gobernantes y legisladores. En campaña nada importa más que ganar las elecciones. Así que las verdaderas intenciones se sabrán en algunas semanas más, una vez que tengamos gobernantes y legisladores electos. Sabemos lo que ellos han dicho en sus plataformas y en los debates. La información más reciente es la del debate del martes 12 de junio pasado. La ventaja de lo dicho en el debate sobre lo dicho en las plataformas es que todos nosotros escuchamos de las bocas de cada uno de los candidatos lo que ellos harían. En cambio, lo que está escrito en sus plataformas pasa por muchas plumas que enfatizan o suavizan, pero que no necesariamente refleja el pensamiento exclusivo de los candidatos.

Con base en dicho debate, los tres candidatos punteros dijeron, entre muchas otras cosas, lo siguiente:

López Obrador (LO) que “cancelará la mal llamada reforma educativa” principalmente en lo que toca a la evaluación de maestros y su rendición de cuentas. Si la reforma educativa tiene en grandes rasgos dos componentes: 1) la evaluación, idoneidad, ingreso y promoción de docentes y directivos; y, 2) el nuevo modelo educativo (es decir los nuevos currículos y libros de texto), hasta ahorita lo único que sabemos es que LO está más preocupado por el primer tema que por el segundo. Lo que dijo claramente es que preparará una nueva reforma educativa con los maestros y los especialistas y que mandará iniciativas al Congreso. Preparar una reforma toma tiempo. Mientras tanto hay normas que cumplir y ejecutar. El nuevo ciclo escolar comienza en agosto de 2018, más de tres meses antes del cambio de gobierno. Cualquiera que sean las intenciones, la reforma continuará para el próximo ciclo escolar. Si viene algún cambio será para los siguientes ciclos escolares. ¿Por dónde vendrán las ideas y los puntos finos de la nueva y “auténtica reforma educativa” de LO? Tenemos que esperar para ver. Hasta que su equipo de transición, en su caso, empiece a consultar, analizar y ventilar propuestas sabremos por dónde irá. Por lo pronto, el enorme transatlántico de “la educación” zarpará en agosto de 2018. Cambiar su inercia llevará tiempo y será costoso. Así le sucedió al Titanic.

Ricardo Anaya (RA) fue menos preciso por cuanto a la Reforma Educativo, dijo, palabras más o palabras menos, que no permitirá que las plazas se vendan o hereden. Y luego se enfocó al tema de la tecnología, de las brechas digitales y de la capacitación de maestros más que la evaluación. Pero, en esencia, dijo que sostendría lo fundamental de la reforma educativa. Como RA a diferencia de LO sí mencionó una medida que no requiere aprobación del Congreso, sí es posible observar, analizar y criticar. Dijo, si no me equivoco, que le entregaría un teléfono inteligente a toda la población y que a todos los estudiantes de educación media superior y superior les entregaría una tableta. Bueno, estas son medidas completamente populistas y rechazadas por la literatura seria en la materia. No es regalando artilugios tecnológicos como se mejorará la educación de los niños y jóvenes, o reducirá la desigualdad tecnológica y socioeducativa del país. Puede ser inclusive hasta contraproducente. Este punto sí es claramente negativo. Sí mencionó algo importante respecto al gasto reducido dedicado a la capacitación de los maestros por debajo del gasto destinado a la evaluación. Este es un punto positivo de reflexión para reorientar la política de evaluación educativa junto con las acciones de capacitación y profesionalización docente. Cuando Leonardo Curzio le hizo la pregunta “qué era mejor, si evaluaciones con base en muestras aleatorias o censales”, RA, notablemente se confundió sin saber técnicamente a lo que Curzio se refería.

Finalmente, el más moderado de todos, que en general sostuvo en casi todas las áreas que la solución era seguir haciendo, más o menos, lo que se ha hecho, es José Antonio Meade. Con él la Reforma Educativa continuaría prácticamente sin ninguna modificación, se consolidaría.

Lo realmente preocupante, en el fondo, para México y los mexicanos, es que los tres candidatos punteros, en mi humilde opinión, lucieron por el desconocimiento de las causas del problema educativo y las formas de resolverlo; prefirieron las acusaciones mutuas que las ideas novedosas y apropiadas. Además, se puede entrever en su lenguaje de política educativa, que no han estudiado a fondo la forma en la que los gobernantes y legisladores pueden ayudar a mejorar la educación. La retórica no ayuda.

Hay una buena noticia. No importa qué hagan, no importa por dónde se vaya el enfoque personalísimo de su política educativa, existe algo que ellos no pueden afectar. ¿Qué es eso? El aprendizaje. El aprendizaje es, en realidad, una función de la intimidad pedagógica que ocurre en el hogar y en el aula. En el nivel del aprendizaje de los cerebros de cada uno y de todos nosotros, lo que realmente importa, no es tanto el recurso o el discurso, sino la interacción humana entre los maestros y sus alumnos, entre los padres de familia y sus hijos.

Con o sin reforma educativa, la función de aprendizaje, es un debate entre el cerebro y la mente, una interacción humana entre los líderes pedagógicos y los aprendientes. Portada Director de escuela s xxiEs la decisión personal de tomar un libro, hacer ejercicio, comer sanamente, tocar un instrumento, crecer, en lugar de ver televisión, usar los artilugios tecnológicos sin fines pedagógicos o productivos, estancarse en el diván o comer sin control cognitivo cualquier cantidad de azúcar y comida chatarra. Hasta donde yo percibo, eso no depende de ninguna política o reforma educativa, depende sí, de la interacción humana; de una decisión no de ser los mejores sino de ser mejores. No importa qué hagan los candidatos, si lo que hacen las escuelas y los maestros, lo que hacen los padres de familia, es fomentar una cultura de aprendizaje. cultura_aprendizajeEn el póker de la educación, la cultura de aprendizaje mata a la política educativa.