El conocimiento acumulado contra las ideas prácticas.

Columna del Dr. Eduardo Andere M., el día de hoy en el periódico Reforma, intitulada “Nueva escuela para el siglo XXI” trata sobre tres temas: 1) cuestionamiento de lo que significa ser experto o tener mucho conocimiento en nuestros días; 2) la carrera entre los cambios de la sociedad y los cambios de la educación; 3) las características esenciales de la escuela y la universidad en el futuro.Columna EAM Reforma Mayo 25 18

Los candidatos y la educación

La educación es lo que menos importa a los candidatos. Lo importante ahorita es ganar las elecciones. La elección es la flor imperial del póquer político. Para ganarla los políticos harán lo que sea. Desde campañas manipuladoras en sus mensajes públicos hasta arreglos abiertos o subrepticios. En el mundo de las elecciones todos los políticos son realistas. En este sentido es preciso recordar la esencia del pensamiento de Maquiavelo contenida en el capítulo 15 de su obra máxima “El Príncipe”. Ahí, Maquiavelo dice, en esencia, que el príncipe que quiera mantenerse como tal debe aprender a no hacer lo debido, correcto o bueno de acuerdo con las circunstancias. Así que todavía faltan muchas cosas que ver y no ver en la Alta Política, antes de saber lo que pasará con la educación en la Baja Política.

La lucha por la silla presidencial será cruenta como son todos los juegos de suma cero. Lo que uno gana el otro lo pierde. En la democracia, a diferencia de formas impuestas de poder, la única herramienta válida es la persuasión. Otras herramientas de naturaleza sinuosa serán utilizadas por los candidatos bajo la máxima de Maquiavelo, pero ocultadas detrás de un velo de virtud y democracia.

Estos príncipes o candidatos a príncipes son astutos y saben que la democracia se mezcla con la ignorancia a través de un elemento que facilita la solubilidad, este es, la mercadotecnia. Es decir, la envoltura es más importante que el regalo. Hasta el día de hoy, lo único que tenemos de los tres candidatos más sobresalientes, son envolturas.

En la democracia, el antídoto para la simulación de la envoltura es lo contrario a la ignorancia, es decir, conocimiento, no necesariamente educación. Un elector conocedor sabe distinguir entre la envoltura y lo envuelto; sabe leer entre líneas.

Los tres candidatos más conspicuos han envuelto a la educación. Anaya ha mencionado que revisará la reforma educativa, López Obrador que la anulará para realizar una verdadera o auténtica reforma educativa y ha dicho que designará a Estaban Moctezuma como titular de la SEP, y Meade que la consolidará. Ninguno de los tres ha dado los detalles de su revisión, abrogación o consolidación.

En todo caso, la discusión sustancial en materia educativa surgirá en el período que ocurre entre la designación del presidente electo y la toma de posesión en diciembre de 2018.

Sin afán de hacer predicciones, “especialmente cuando se trata del futuro”, y asumiendo que ningún ganador decida un modelo educativo drásticamente diferente a lo que marca la ciencia y la práctica educativa internacional, ¿qué es lo que el candidato una vez electo, podría cambiar?

Para responder lo anterior dividiré a la reforma educativa en dos grandes capítulos, las instituciones y la pedagogía. En las instituciones se ubican las reglas o arreglos que definen el sistema centralizado o descentralizado, la evaluación educativa y magisterial y el financiamiento a la educación. En la pedagogía ubicaría a los currículos y ambientes de aprendizaje. La reforma educativa actual es centralizadora en lo institucional y está orientada al aprendizaje en lo pedagógico, al menos en la retórica. La centralización podría cambiarse; la orientación al aprendizaje es imposible de cambiar, porque no sólo responde a hallazgos de investigación, sino que va de la mano con las formas naturales y socio-ambientales del aprendizaje de niños y jóvenes.

escuela_rotaokRegresar a una pedagogía centrada en la enseñanza sería retroceder 100 años. Por tanto, lo que el cambio más radical haría en la educación es descentralizar la política y evaluación educativas. Estos cambios no trastornarían a la pedagogía en el aula y en el hogar. Los maestros y padres de familia podrían seguir aplicando el mismo enfoque de aprendizaje con una SEP nacional o 32 SEP estatales; con un INEE nacional o 32 estatales. Quizá, en mi opinión, es tiempo de cambiar los arreglos centralizadores centenarios por un andamiaje mucho más descentralizado, con escuelas y libros de texto menos estandarizados, con un esquema completamente nuevo de atracción y formación magisterial y con un desarrollo educativo y escolar mucho más contextual. Por supuesto que para cambiar los resultados educativos antes o en tándem deben resolverse otros problemas estructurales como pobreza, desigualdad y corrupción.

 

El nuevo modelo educativo y las elecciones del 2018

IMG_4587No recuerdo un currículo escolar cuya vigencia iniciara tres meses antes de un cambio de gobierno federal. El nuevo plan y los programas de estudio (PPE) de la educación básica publicado por la SEP en el DOF el 29 de junio pasado, entrarán en vigor gradualmente a partir de agosto de 2018, con “doce ciclos lectivos de vigencia mínima”.

La vigencia mínima obligatoria es inusual, sobre todo si consideramos que el PPE es una norma administrativa implementada por un Acuerdo (07/06/17) firmado por el titular de la SEP. Una simple instrucción del nuevo presidente derribaría el modelo educativo de Peña.

Lo novedoso no es el PPE per se. El documento sigue las líneas de las reformas educativas de México desde la década del 2000 y el Acuerdo de Articulación de 2011. También sigue, aunque de manera obtusa, a las dos grandes líneas de reforma educativa del mundo, el conductismo renovado y el constructivismo. El nuevo currículo mexicano se las ha arreglado para navegar entre los dos paradigmas, como si los redactores trataran de mezclar en un cóctel dos visiones opuestas de la educación.

En fin. La pregunta es, ¿qué sucederá? Se aproximan tres etapas por las cuales tendrá que pasar el nuevo currículo. Primera, el destape. En esta etapa, si la educación será el producto que cautive al elector, la única variable de control es para el partido en el poder. El gobierno actual es el único que puede usar a la educación como moneda de cambio, pues la reforma educativa fue lanzada por el gobierno de Peña. En este tenor, el candidato sería Nuño. Para el resto de los contendientes, el tema es completamente exógeno. Nada qué hacer. Ningún otro partido o candidato colocaría a la educación como el tema central de su campaña.

Segunda, el período electoral. Aquí observaremos dos posibles caminos. Si el candidato oficial es Nuño, el ring de las campañas será la educación, “va con todo”. Los candidatos opositores no tendrán más opción que utilizar a la educación como costal de box. A darle duro. La reforma educativa será fuertemente atacada, no por sus méritos y debilidades técnicas, sino por su valor político. Si se desprestigia a la reforma; se desprestigia a su candidato. Si el candidato oficial no es Nuño, la educación dormirá en sus laureles como tema colateral por algunos meses, hasta la siguiente etapa.

Tercera, la transición. Aquí el árbol de decisión se bifurca aún más. Si Nuño es el candidato ganador el PPE se aplicará como está previsto; el juego termina con certidumbre total. Si Nuño no fuera el candidato o perdiese las elecciones, la educación entrará en un impasse. La bifurcación quedaría así. Si Nuño como candidato pierde (recordemos que en la segunda etapa el tema del ring es la reforma educativa), en parte sería por el golpeteo de los candidatos opositores. Ellos habrían expuesto a la reforma educativa a partir de los pendientes estructurales, a saber: pobreza, desigualdad, segregación, centralización, democratización auténtica de los sindicatos, nueva formación inicial de maestros antes de una reforma curricular para estudiantes, descentralización real de la política educativa hacia estados y municipios, la revisión del poder del INEE, etc.IMG_4154

En dicho tenor, el presidente electo, tendría un dilema: ¿Qué hacer con la reforma educativa cuando ya se tienen dos PPE tanto para educación básica como para media superior? Además, sería un modelo que bien podría jalar tanto al conductismo como al constructivismo. Para abundar, el candidato electo debe enfrentar los argumentos de que en la redacción del modelo participaron muchas personas, expertos, maestros y opinantes.

¿Cuál es el escenario más factible? Bueno, dada la magnitud de la reforma y del modelo, y que difícilmente en tres o cuatro meses de transición podría organizarse un equipo que produzca una nueva reforma, el presidente electo tendría dos opciones: 1) continuar con la reforma y el modelo educativo al pie de la letra (o cercano a lo que ya está cocinado); 2) ordenar una postergación de al menos un año para estudiar el tema. Si el presidente electo proviene de un espectro ideológico y político muy diferente al del candidato del partido oficial, el escenario dos es el más probable. Si el presidente electo proviene de un candidato cercano a la ideología oficial, por ejemplo, un candidato oficial diferente a Nuño, pero cercano a Peña, el primer escenario es el más factible.

¿Qué deben entonces hacer las escuelas, los editorialistas de libros de texto y las autoridades locales? Prepararse para los dos escenarios, pero elegir un paradigma. Pueden desde ahora seleccionar, conductismo o constructivismo, sin importar quién gane. Ya sea con el modelo actual o con un nuevo modelo, la política educativa tendrá, a fuerza, que ubicarse entre alguna de las dos filosofías. En otras palabras, lo que pasa en el aula se queda en el aula.

La reforma educativa que viene: 2020

La Reforma Educativa 2020

La reforma educativa de 2013 tanto del Estado como del gobierno está en crisis. La crisis se origina porque la reforma nació con dos pecados originales: uno, fue una reforma con muy altas expectativas pero con muy poco tiempo para madurar; dos, fue una reforma que se redactó inspirada por un modelo educativo mundial que ya se agotó y superó. La educación mundial de vanguardia va por otro lado.

Un signo de este giro lo representa el siguiente párrafo que extraigo de las palabras del Presidente Obama de Estados Unidos, cuando al pasado 15 de diciembre de 2015 abrogó la de ley educativa Bush de 2001, “Ningún niño rezagado”:

“Las metas de la ley eran las correctas. Altos resultados. Rendición de cuentas. Eliminación de las brechas en el logro académico. Asegurar que cada niño estaba aprendiendo, y no solo unos cuantos. Pero en la práctica, la ley se quedó corta. No siempre consideró las necesidades específicas de cada comunidad. Estimuló demasiadas pruebas durante el tiempo que debía dedicarse a lecciones de clase. A menudo forzó a las escuelas y a las zonas escolares a realizar reformas hechas en serie que no siempre produjeron el tipo de resultados que queríamos ver. Y está bien, algunas veces los esfuerzos de reforma requieren tratar, probar, y si no funciona, uno aprende algunas lecciones, y uno hace modificaciones. Por estas y otras razones, le he pedido al Congreso que se reúna y que realice un esfuerzo conjunto para arreglar la ley. Después de mucho esfuerzo finalmente llegamos a un acuerdo.”

La era de la medición, evaluación, rendición de cuentas estandarizadas, de la centralización en la toma de decisiones educativas y de las competencias ya terminó. Ahora entramos a una nueva era la de la Educación 2020-2050: “engagement”, bienestar y salud de los niños, aprendizaje divertido, motivación intrínseca, clima escolar (ambientes de aprendizaje), clima del hogar, armonía entre la cultura de la escuela y la cultura del hogar, pedagogía ecológica e indígena y evaluación auténtica, son las palabras o expresiones y conceptos que definirán a los sistemas educativos para las siguientes dos o tres décadas. Esto implicará cambios radicales en la formación inicial de maestros, en el trato de maestros entre autoridades y escuelas, en la incorporación de los hogares al aprendizaje, en la vida cotidianidad de las comunidades, en la distribución del poder de decisión, en la forma de administrar tanto las escuelas como las aulas, etc.

Toda reforma educativa de gran alcance desde su diseño hasta su implementación debe diseñarse y aplicarse a partir de un marco de análisis que divida a la reforma en alta y baja política, por un lado, y en estructuras y funciones, por el otro. Con este simple marco de análisis se puede entender y predecir las respuestas de los distintos jugadores y se puede comprender el alcance de cualquier reforma.

En la esencia del nuevo cambio educativo mundial es que el principal insumo para el alto aprendizaje de niños y jóvenes no depende de los cambios administrativos y las políticas públicas que pretenden afectar a las escuelas, sino de los cambios en la forma en la que los maestros, los directivos, los padres de familia y los alumnos engarzan y desarrollan sus relaciones personales, y de la forma en la que se ve la educación. La educación escolar del futuro será más exploración y menos instrucción.

El próximo primero de octubre ofreceré un seminario de un día de duración sobre la Reforma Educativa, presente, futuro y qué sigue. Más información aquí: La Reforma Educativa del 2020 y el Aprendizaje

Hacia una reforma educativa auténtica

Hacia una reforma educativa auténtica

Por Eduardo Andere M.

El adjetivo “auténtico” está de moda en la literatura sobre política educativa alrededor del mundo. El mismo adjetivo ha sido incorporado sagazmente por los académicos como una herramienta para distanciar el discurso científico del discurso político que ayudado por su poder mediático y demagógico ha tergiversado las propuestas de los expertos sobre temas de aprendizaje, evaluación, rendición de cuentas y pedagogía. Los políticos y gobernantes en el mundo tienen una asombrosa habilidad de tergiversar las auténticas intenciones de la investigación académica para parecer modernos, correctos y atinados, y salirse con la suya. De ahí que la academia constantemente responda con una sutileza “políticas auténticas”. Por tanto, ahora tenemos evaluación, rendición de cuentas, formación, participación social, reforma educativa, mérito y aprendizaje auténticos.

img_2129_427

Con ese ánimo a continuación enumero las características que mejor describen o inspiran las políticas educativas auténticas para las escuelas del futuro.

  1. Pobreza. En tanto la causa principal del rezago y deficiencia educativos es la pobreza y no la enseñanza, no hay política de calidad educativa que funcione si no atiende explícitamente el tema de la pobreza de las familias y comunidades de los niños que asisten a las escuelas.
  2. Descentralización. No existe en el mundo auténticamente democrático un sistema educativo tan centralizado como el mexicano. México es muchos “Méxicos” como para atenderlo desde un solo escritorio, no importa cuán importante el escritorio sea. El sistema federal educativo mexicano, parafraseando a Octavio Paz, es una simulación. El argumento de estados y municipios débiles y federación fuerte es producto de un paternalismo centenario que en lugar de propiciar crecimiento ha engendrado conformismo y sumisión.
  3. Comunidad. La literatura sobre las causas asociadas al aprendizaje identifica como los factores más importantes que explican las diferencias en el desempeño entre niños, escuelas, distritos y países, los culturales de las familias de los niños y jóvenes que asisten a las escuelas. Para atender esta realidad existe un número creciente de distritos escolares en el mundo que centran el objetivo de la política educativa en el poder de la comunidad y la cooperación.
  4. Pedagogía auténtica. Existen muchos enfoques, teorías y propuestas pedagógicas en el mundo. Las escuelas exitosas o de clase mundial no son dueñas de la pedagogía exitosa. Existen escuelas tanto tradicionales como progresistas que son exitosas; las hay liberales y conservadoras que también lo son; lo mismo se puede decir de los enfoques basados en competencias o contenidos, centradas en la instrucción o el constructivismo. ¿De qué depende el éxito? De dos factores: quién es el maestro y quiénes son los alumnos. Pero estos factores no se pueden detectar a priori, es preciso que el grupo de estudiantes y el maestro estén integrados en cada nuevo ciclo escolar. Es ahí cuando el maestro, con apoyo del líder escolar, puede discernir sobre la mejor pedagogía para el grupo y cada uno de los estudiantes en turno.
  5. Contexto. No hay política sectorial efectiva sin contexto. Las políticas públicas saben eso pero los políticos no, y con frecuencia dictan políticas magnánimas como regalar artilugios o pintar escuelas, o capacitar a cientos de miles de maestros, o publicar millones de libros desde el centro. También lo hacen con temas como evaluación de estudiantes y de maestros o carrera docente. Bueno. La verdad de las cosas es que la centralización obnubila la precisión y opaca la calidad. No hay forma en la que una política centralizada para un sistema educativo de 36 millones de educandos incorpore los pormenores del contexto. Cada árbol es diferente, cada familia de árboles es diferente y cada uno de ellos existe gracias a un contexto ecológico intrincado y misterioso pero virtuoso. Así son las escuelas.
  6. Evaluación auténtica. La primera década del nuevo siglo fue la década del frenesí de la evaluación educativa en el mundo. Este ímpetu evaluador fue impulsado por dos eventos: la popular prueba PISA de la OCDE y la Ley ningún niño rezagado (ahora abrogada) de los Estados Unidos de América. Con la abundancia de datos que dicha prueba generó, junto con otras pruebas menos populares como TIMSS y PIRLS, aprendimos que la evaluación no mejora la calidad cuando es agregada, estandarizada y obsesionada por el resultado. Por el contrario, la evaluación reflexiva o formativa, la que otorga la oportunidad a un diálogo constructivo entre el director, el colectivo escolar y el maestro evaluado in situ, es la única evaluación que mejora la educación. Dos líderes educativos mundiales, el primero Finlandia por sus escuelas, y el segundo Estados Unidos por su investigación educativa, han reafirmado este año que la mejor evaluación educativa y magisterial es la que parte de la escuela, la localidad y el contexto.
  7. Autonomía auténtica. La política educativa que pregona autonomía escolar significa distintas cosas en diferentes lugares. De nada sirve devolver el poder de decisión de un grupo de funcionarios federales a otro grupo de funcionarios estatales; y de nada sirve entregar autonomía a escuelas que carecen de empoderamiento. El empoderamiento precede a la autonomía, como la autonomía al resultado. Autonomía sin empoderamiento es como un tanque sin oxígeno.
  8. Creatividad y pensamiento crítico. Estas son quizá las últimas marcas de moda del mercado de la educación internacional. La exportación e importación de estos “conceptos” están a la orden del día, y las agencias de intercambio de ideas, conceptos y políticas educativas, las promueven como la panacea del futuro educativo de nuestros niños y jóvenes. Correcto, la idea es buena, el problema es su implementación. Tanto la creatividad como el pensamiento crítico son funciones cerebrales reconocidas como habilidades. Pero la mejor forma de promover la creatividad y el pensamiento crítico es con el arte, el juego, las escuelas ecológicas y la preparación docente en aprendizaje, no en enseñanza. En México, hasta el día de hoy, no hay nada en la política educativa o curricular, que promueva esos insumos.
  9. Mérito auténtico. ¿Qué tanto una prueba estandarizada de algunas horas de duración puede detectar el mérito real de un alumno o de un maestro? Les pregunto a los miles de empresarios de México y el mundo, si una prueba estandarizada debe ser el instrumento crucial para decidir si un empleado es real y auténticamente virtuoso o no lo es. Es imposible saber con precisión los atributos positivos de una persona con una prueba que mide solo habilidades cognitivas limitadas. Es preciso contar con una historia, conocer personalmente al evaluado, saber su trayectoria, actitud, empatía, conexión, trabajo en equipo y resultados sobre varios años. De otra manera, evaluar a una persona mediante un lector óptico no engaña a nadie excepto a los políticos o los ignorantes. El mérito auténtico debe medirse con un conjunto de elementos de manera dinámica de los cuales la prueba estandarizada solo constituye uno de ellos y quizá el menos importante.
  10. Tecnología. Muy poco sabemos de la mejor manera de llevar, utilizar e implementar la tecnología de información y comunicación en las escuelas. Cierto, la tecnología llegó para quedarse, pero no sabemos el efecto que tendrá en nuestros cerebros. Lo que sí sabemos es que la tecnología no reemplaza ni al maestro ni a la escuela, no en los próximo 20 años; también sabemos que muchos artilugios y poca conectividad no viene al caso; también sabemos, que primero debemos saber usar los artilugios y luego regalarlos, y también sabemos que la tecnología no está directa y positivamente relacionada con el mejor aprendizaje. Si todo esto es cierto, ¿porqué los políticos se empeñan en regalar artilugios con dinero ajeno?

Libros EAM 2016

 

El modelo educativo de México: ¡¿renovado o agotado?!

El modelo educativo de México: ¡¿renovado o agotado?!

Por Eduardo Andere M.

 

Si el presidente Peña Nieto tratara de promover la acción colectiva entre los alumnos del sistema educativo nacional, su intento fracasaría porque 36 millones son muchos estudiantes para moverlos hacia una visión común; si lo tratase de hacer con los maestros 2 millones es todavía un número muy grande; si con los directores, 260 mil es imposible de concordar; y si tratara de movilizar a los padres de familia, asumiendo una distribución de 3.9 miembros por hogar, hablaríamos de 9 millones de hogares. En cualquier caso los tamaños impiden la acción.

La fuerza de los números, importante para el cálculo político de la democracia, funciona en sentido opuesto a la acción colectiva para la educación. Esto es una tristeza para los políticos, porque si bien la democracia y la ignorancia cuando se mezclan producen el coctel de la simulación, la realidad es que en educación la simulación es destrozada por el conocimiento. En otras palabras, mientras la ignorancia le sirve a la política, le estorba a la pedagogía.

La democracia del voto secreto es un invento de la masificación de la humanidad, que acabó para siempre con las reuniones totalmente democráticas de la plaza pública tan escasas en nuestros días, pero tan cercanas a la gente. Sólo a nivel de la familia, la empresa y las escuelas individuales, existe todavía la democracia de la comunidad; no la democracia de los números ocultos que es la que astutamente manipulada se puede alimentar de la ignorancia.

Mansur Olson demostró hace varias décadas la futilidad de la acción colectiva en la medida que los grupos crecen. Dicho en otros términos, entre más crece el grupo la efectividad disminuye. Entre más grande es el grupo cuesta más organizarlo, negociarlo, persuadirlo y mantenerlo en la cooperación, a menos que la divisa de cambio sea la ignorancia o costos excesivamente bajos de participación. Con 36 millones, 9 millones, 2 millones o 265 mil unidades de decisión, la única forma de más o menos mantener una oferta educativa dirigida es “forzando” la cooperación con la “fuerza de la ley” disimulada por un lenguaje de autenticidad. Cuando la cooperación, por el tamaño y diversidad, no funciona, el gobierno se impone: por la fuerza (centralización) o por la persuasión (demagogia). Con el tiempo ambas estrategias se diluyen.

En sistemas educativos del tamaño y diversidad del mexicano la centralización para forzar la cooperación es imposible bajo condiciones democráticas.

El tamaño del asunto educativo es tan grande que nomás no se puede, al amparo de una democracia, ni siquiera simulada, tratar de controlar a un México tan culturalmente rico pero diverso, bajo un mismo marco. Es como si tratásemos de embutir en un mismo marco todas las pinturas de cada expresión cultural; es como si tuviésemos un museo con una sola pintura. El modelo educativo centralista de México donde todo se decide desde un mismo escritorio, ya se agotó. Centralismo y democracia no se mezclan. Forzarlo es simularlo o estatizarlo.

No sé cuándo, pero tarde o temprano, el modelo educativo de México, cambiará; y lo hará radicalmente, de uno centralizado a otro descentralizado, realmente federal. Serán 3, 9, 15 años, pero de que viene la pulverización del modelo educativo es ineluctable. Vamos, la educación vista como aprendizaje, es algo muy local, no federal; es algo que ocurre en el aula, en el hogar, no en las grandes instituciones nacionales. Éstas deben hacerse a un lado para que la interacción humana ahí en la intimidad local, comunitaria, florezca.

Sí, uno podría decir que hay muchos malos maestros que justifican la centralización; pero también hay muchos más buenos maestros que justifican la oportunidad. En mi apreciación, lo mismo no puede decirse de los políticos. La racionalidad política no es igual a la pedagógica. Y si queremos que la educación de nuestros niños, jóvenes y adultos crezca, necesitamos que los políticos sigan a los pedagogos y no al revés. El paternalismo-centralista del modelo educativo actual-recargado, tiene sus días contados aunque la realidad parezca otra. En una democracia, en el largo plazo, la fuerza del Estado es inversamente proporcional a la capacidad de imponer sus ideas.

El pulso de la SEP

¿Cómo cierra la SEP el año calendario?

Por Eduardo Andere M.

Una forma de medir el pulso de la #SEP es a través de su página electrónica. Mucho puede uno leer entre líneas, tanto de política, como de política pública a través del medio más importante de comunicación de la SEP.

Lo que sigue es una  descripción simple de los temas de cierre de cada año de la SEP con base en la portada de su página electrónica. La portada, el diseño y la página electrónica de la SEP cambian periódicamente, lo que por lo general coincide con los cambios de administración o de secretario.

Los datos que se comentan a continuación incluyen la portada del último día de cada año calendario desde 2009. Desde 2009 (al menos desde el 3 de noviembre 2009) hasta el 29 de noviembre de 2015 la SEP era portadora de su propio URL, i.e., http://www.sep.gob.mx. Sin embargo, a partir del 30 de noviembre de 2015 desaparece dicho URL y su página se despliega o fusiona con un diseño radicalmente diferente al anterior bajo el URL del  gobierno federal  http://www.gob.mx/sep. Se gana control central pero se pierde autonomía y creatividad.

Estas son las noticias de cierre de cada año de la SEP. La SEP despide así el año:

En 2009 la noticia fue: La entrega del premio nacional de la juventud 2008. La imagen principal: una foto con el secretario de Educación Pública de entonces, Alonso Lujambio.  Dic 31 2009

En 2010 la noticia fue: El pliego general de demandas 2011 del SNTE. La imagen principal: una foto con el secretario de Educación Pública de entonces, Alonso Lujambio, frente a frente con el secretario general del SNTE, de aquel entonces, profesor Rafael Ochoa Guzmán. Dic 31 2011

En 2011 la noticia fue: Entrega del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2011 por parte del presidente Felipe Calderón. La imagen principal: una foto con el secretario de Educación Pública de entonces, Alonso Lujambio, junto con el Presidente de la República y otras personalidades como Margarita Zavala. Dic 30 2011

En 2012 la noticia fue: Inicio de vacaciones de estudiantes de todo el país. La imagen principal: una foto del edificio principal de la SEP con la bandera nacional. Dic 31 2012 

En 2013 la noticia fue: “Por una educación sin fronteras”. La imagen principal: una foto de uno de los patios centrales del edificio principal de la SEP. Dic 30 2013

En 2014 la noticia fue: “Pagos a creadores y promotores de CONACULTA quedarán cubiertos de forma inmediata, informa la SEP”. La imagen principal: una foto de uno de los patios centrales del edificio principal de la SEP.  Dic 31 2014

En 2015 la noticia fue: “Comienza el periodo de vacaciones de invierno para más de 25.9 millones de alumnos en #EducaciónBásica”. La imagen principal: una hermosa foto del patio principal cercano a la Calle de Argentina que resalta las pinturas murales de Diego Rivera y de los ayudantes de Diego Rivera. Dic 31 2015 Sep portal foto pantalla Dic 31 2015 1.23.57 PM

Las páginas electrónicas de las autoridades federales y estatales, en general son un reflejo de los intereses y percepciones sobre comunicación social de los titulares de las mismas. Y quitando los marcos institucionales y normatividad efectiva impuesta por el gobierno central o los gobiernos estatales, en general, las noticias, fotos, relatos, hipervínculos y miscelánea que ahí se publican, son utilizadas para promover imagen en lugar de promover política pública. Más sobre el tema en mi libro La Escuela Rota: Sistema y Política en Contra del Aprendizaje en México, publicado por Siglo XXI.La escuela rota

Resultados de la Prueba PLANEA

La calidad de la educación y el aprendizaje. Una nueva educación.

Por Eduardo Andere M.

Hoy la SEP y el INEE dieron a conocer los  resultados de la prueba PLANEA. La prueba tuvo dos versiones, una con base en muestra aleatoria y otra por censo. La primera fue aplicada por el INEE y tiene el objeto de medir resultados del sistema en su conjunto PLANEA INEE. La segunda fue aplicada por la SEP y tiene el objeto de apoyar a la mejora escolar y de los aprendizajes. Los resultados de ésta última se darán a conocer de manera similar a como se daban en la extinta prueba ENLACE PLANEA SEP. Como están basados en la misma metodología los resultados en teoría deberían ser los mismos tomando en cuenta los ajustes estadísticos correspondientes a muestras diferentes.

La metodología de PLANEA fue diseñada por el INEE como lo marca la ley. Se trata de una prueba más robusta, estricta y rigurosa que sus antecesoras. PLANEA se parece más a PISA que a lo que se parecía a su antecesora EXCALE, en la medida que trata de medir más habilidades que conocimientos. Y una comparación metodológica con ENLACE y EXCALE es muy limitada. No son pruebas pensadas para ello, aunque el INEE presentó los resultados con una comparación parcial para reactivos similares con su prueba EXCALE. En esta comparación aparece una reducción en los resultados.

La prueba se aplicó en matemáticas, lenguaje y comunicación y habilidades para la convivencia para los grados de sexto de primaria y tercero de secundaria, aunque se publicaron solamente los resultados para las dos primeras. Seguramente el INEE elaborará, como en otros casos, informes completos con todo y análisis de factores asociados y componentes principales.

Los resultados son muy desfavorables, tanto en lenguaje como en matemáticas. El porcentaje de la población de primaria que se encuentra en el nivel más bajo de desempeño, de cuatro niveles, en lenguaje es de 49.5%; en matemáticas 60.5%. En secundaria, en lenguaje el 46% de la población estudiantil se ubicó en el nivel más bajo de desempeño y en matemáticas el 65.4%. Y esos son los promedios, que además no incluyen a los estados de Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Chiapas. Si estos estados hubieran sido incluidos el desempeño nacional habría sido todavía más bajo.

La baja calidad no solo es el problema. La inequidad en los resultados por entidad federativa, sostenimiento, grado de marginación y nivel de urbanización de la población es aún peor. No solo tenemos un sistema educativo de baja calidad sino inequitativo y segregado. La historia del fracaso continúa. Ni la sociedad ni el Estado fueron capaces de revertir los pésimos niveles educativos conocidos en los primeros tres lustros del nuevo siglo. Pero justo es decir que estas cosas suceden en el mundo. Finlandia se cayó fuertemente de 2003 a 2012 en matemáticas en PISA y México aumentó casi en los mismos puntos que Finlandia cayó de 2003 a 2012. La evaluación estandarizada nos ofrece una parte de la historia pero no toda.

El nuevo gobierno inició una nueva Reforma Educativa consagrada en la Constitución en febrero de 2013. De ahi se derivaron sendas nuevas leyes del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, del Servicio Profesional Docente y General de Educación. En ciernes, de acuerdo con el gobierno, están acciones para la modificación de planes, programas y materiales educativos, formación inicial y continua de los docentes y directivos e infraestructura escolar, además de otras medidas como escuelas de tiempo completo, reparto de artilugios tecnológicos y sistemas de información y administración.

La Reforma Educativa también centralizó en la federación aún más la política educativa y dejó a los estados en una posición todavía más operativa que la reforma de 1992-1993.

Es muy temprano para saber si la reforma ocasionará cambios. Mi opinión es que si la reforma educativa no se acompaña con propuestas más profundas para combatir la probreza, disminuir la iniquidad y la segregación, eliminar la corrupción y cambiar la cultura de la familia con relación a la importancia de la escuela, dentro de 15 años repetiremos la historia de los últimos 15. En el 2003 publiqué mi libro “La educación en México: un fracaso monumental” y ahi sostuve que las cosas no solo no estaban bien sino que no se perfilaba un futuro mejor. Bueno, el futuro llegó y la educación se quedó atrás. Por el bien de todos y de México, necesitamos una mejor educación. Nada supera a la educación.

Evaluación educativa y contexto no se mezclan

El Contexto en la Evaluación Educativa

Por Eduardo Andere M.

IMG_8281

Es natural que mucha gente apoye o se oponga con dureza a la evaluación educativa. También es natural que muchos comentaristas de los medios se deslumbren ante la idea de que “ahora sí” se evaluará a los maestros; ahora sí, se acabará con las prácticas corruptas o pre-modernas de asignación o promoción de plazas o puestos; y, ahora sí se aumentará la calidad educativa. Pero la realidad de verdad es diferente: no hay evaluación sin contexto; y no, no puede ordenarse por decreto la calidad educativa, ni aunque la Constitución lo dicte. No existe y no puede existir la garantía individual o social de la calidad educativa.

¿Por qué? Porque ni si quiera sabemos qué es calidad educativa. Y si no lo sabemos, ¿cómo puede el Estado arrogarse la función o atribución de garantizar la calidad educativa?

El viernes 28 de agosto la cuenta de Tweeter “@INEEmx” del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación difundió la siguiente frase: “La evaluación considera las características del contexto en el cual se desempeñan los docentes ‪#EvaluarEsParaMejorar”. Parece una frase al aire, sin ninguna otra intención que difundir la idea de la validez de las pruebas estandarizadas del INEE, pero la frase en sí es una paradoja.

Aunque la Ley del INEE (artículo 8) y la Ley del Servicio Profesional Docente (Artículo 68) hablan del contexto, el INEE se enfrenta a una imposibilidad. No hay forma en la que alguna instancia evaluadora, realice evaluaciones estandarizadas y al mismo tiempo considere, auténticamente, el contexto.

En esencia, desde el punto de vista de la pedagogía y del aprendizaje: estandarización y contexto no se mezclan. ¿Por qué?

Porque si bien sí podemos, estandarizar—aunque con ciertas limitantes—la medición del conocimiento y algunas habilidades, con pruebas estandarizadas aplicables al mismo tipo de estudiantes, en las mismas condiciones de aplicación (lo cual es difícil), lo que no podemos estandarizar, para efectos pedagógicos y de aprendizaje, es el contexto.

Así que cuando el INEE dice que considerará el contexto, o cuando la Ley (Artículo 8, Ley del INEE) sostiene que “[las] evaluaciones deberán considerar los contextos demográfico, social y económico de los agentes del Sistema Educativo Nacional (…)” o que otorga el derecho a quienes participen en el Servicio Profesional Docente, a “[q]ue durante el proceso de evaluación sea considerado el contexto regional y sociocultural,” (Artículo 68, fracción VI), en realidad lo que hace es redactar una imposibilidad.

Si el INEE u otras autoridades educativas se basan en estadísticas estandarizadas contextuales del INEGI o CONAPO se pierde, por definición, la información del contexto. Los promedios de indicadores económicos, demográficos, sociales y regionales pierden el detalle de la información única y propia de cada escuela, porque los problemas y los contextos de cada escuela no están sujetos a estandarización excepto en aspectos mínimos para el aprendizaje. Y cuando finalmente los datos estandarizados están listos y publicados, lo que informan es pasado, viejo, anacrónico: el contexto cambia constantemente. Por tanto, constantemente hay que evaluar. La evaluación debe ser dinámica.

Por ejemplo, aunque el ingreso socioeconómico de una región, sí puede estandarizarse, el dato para efectos de análisis contextual es irrelevante. Y lo que no se puede estandarizar es lo relevante, como las condiciones socioeconómicas de cada escuela y al mismo tiempo controlar por tipo y calidad de maestros, involucramiento y calidad de participación de los padres, niveles de agresividad en la escuela y el hogar, comportamiento emocional de los niños de cada escuela y en cada aula; niveles de tensión en la familia. Todavía menos propicio de estandarización son las condiciones culturales de inseguridad, actitudes para el aprendizaje, sociabilidad, aplicación del currículo de aula, ambientes de aprendizaje, ambientes de motivación, relaciones con autoridades locales y federales y organización escolar. Y aún menos “estandarizable” son las condiciones históricas, presupuestales de las escuelas y anímicas del colectivo escolar, i.e., la moral del colectivo. En fin, uno puede estandarizar automóviles, corcholatas, tortillas, tacos y canchas; pero no escuelas, maestros y alumnos.

Estandarizar escuelas sería como estandarizar hogares. Se parecen en los ladrillos pero no en las personas y menos en las relaciones humanas que ocurren entre muros.

Hasta ahora tanto la Ley como el INEE ven al contexto como un insumo de la evaluación y debe ser al revés: la evaluación es el insumo del contexto. Por tanto, sí a las pruebas estandarizadas pero como un insumo para que un grupo colegiado de educadores, expertos y agentes educativos, con una narrativa de juicio, realice la evaluación contextual y formativa de los docentes y las escuelas.

*El autor es investigador visitante de la Universidad de Nueva York y del Colegio de Boston y está afiliado al Centro Regional de Formación Docente e Investigación Educativa.

Hasta ahora tanto la Ley como el INEE ven al contexto como un insumo de la evaluación y debe ser al revés: la evaluación es el insumo del contexto. Por tanto, sí a las pruebas estandarizadas pero como un insumo para que un grupo colegiado de educadores, expertos y agentes educativos, con una narrativa de juicio, se realice la evaluación contextual y formativa de los docentes y las escuelas.

*El autor es investigador visitante de la Universidad de Nueva York y del Colegio de Boston y está afiliado al Centro Regional de Formación Docente e Investigación Educativa.