Un día en Nueva York

Un día en Nueva York: de las escuelas, ópera y otras cosas

Por Eduardo Andere M.

La Ciudad de Nueva York (NYC): odiada y amada; buscada y evitada; integrada y segregada.Imagen

El sistema educativo de la Ciudad de Nueva York (NYT) es el más grande del país y atiende a 1, 100, 000 estudiantes en 1800 escuelas. Además es un sistema extraordinariamente complejo, pues el 41% de la matrícula escolar proviene de hogares donde el inglés no es la lengua materna, según datos para el 2013. No todos los estudiantes cuyo principal lenguaje hablado en casa no es el inglés necesitan instrucción especial en inglés; pero de ese 41%, o sea 438, 131 estudiantes, 159, 162 requieren instrucción especial o lo que se conoce como ELLs (English Language Learners). De este total, el 63.4% habla español, el 13.6% chino, el 3.9% bengalí, el 3.6% árabe, el 2.5% criollo haitiano, y el 2.1% ruso, más otros 157 lenguajes maternos diferentes. Difícilmente se encontrará uno con otro sistema educativo con una población estudiantil tan diversa que atienda a 161 culturas lingüísticas distintas. El desafío es fenomenal.

A pesar de esta impresionante integración aparentemente la segregación escolar neoyorquina es la mayor de Estados Unidos de acuerdo con un Informe recientemente publicado y elaborado por el Proyecto de Derechos Civiles de la prestigiada Universidad de California en Los Ángeles, UCLA.

Para bien o para mal NYC, según el Índice de Destinos Globales 2013 de Mastercard, ocupó el quinto lugar mundial de las ciudades más visitadas del mundo (después de Bangkok, Londres, Paris y Singapur), pero el primer lugar en términos de ingresos derivados del gasto de sus visitantes.

NYC es mejor conocida como la Gran Manzana.Imagen ¿De dónde proviene tan popular referencia? De acuerdo con la investigación más aceptada el nombre de Big Apple proviene del mundo de los deportes, para referirse al gran premio de las carreras de caballos en la era de los veinte y acuñado por el periodista Fitz Gerarld. Esta teoría, bien relatada en un artículo de Wikipedia: Big Apple ganó homologación institucional cuando el famoso alcalde Giuliani, según la misma referencia anterior, aprobó un ordenamiento que señalaba la esquina de la Calle 54 y la Avenida Broadway, como la Esquina de la Gran Manzana, pues ahí vivió por muchos años J. Fitz Gerald. Eso pude corroborarlo como lo muestra la foto adjunta alusiva.

 

De todo se ve en NYC solo al deambular por un día. Desde un paisaje “al natural” en medio de Central Park, como si estuviera uno en el campo, Imagenhasta una lluvia de rascacielos de la ciudad epítome del urbanismo moderno.

Desde un desfile religioso-político de culturas foráneas, hasta el recordatorio visual de la cumbre de la mercadotecnia y el consumismo iluminados de Broadway; como caminar por Columbus Circle y codearse con Morgan Freeman, o recorrer University Place en el West Village (por ahí por Washington Square, donde nace la Quinta Avenida) y encontrarse recargado en un muro, con celular y cigarro en manos, al desafortunadamente fallecido por sobredosis de estupefacientes el gran actor y director Phillip Seymour Hoffman.

Aquí nace o se catapultan estrellas cuando uno menos lo espera, como en la representación de La Cenerentola de Giacomo Rossini el viernes 25 de abril en el Metropolitan Opera House de Nueva York, durante la cual el Tenor mexicano Javier Camarena, sustituyendo al famoso tenor peruano Juan Diego Flórez en el papel del príncipe Don Ramiro, sorprendió a la audiencia con una representación histórica. Según lo relatan los medios especializados como Radio WQXR o el NYT la respuesta fue tan entusiasta, que Camarena ofreció un Encore (aquí fragmentos de su participación) en la segunda de sus tres representaciones. Según las fuentes citadas esta es el tercer cantante en los últimos 70 años del MET que ha ofrecido un Encore, los otros dos fueron, Pavaroti y el mismo Juan Diego Flórez. El lunes 28 de abril de 2014 Javier Camerena actuaría una vez más en el papel sustituto. Tenía que verlo. Así que sin boleto en mano fui a la majestuosa sala de ópera del Lincoln Center para atestiguar un hecho histórico, o más bien la repetición si acaso sucedía. Para mi sorpresa cuando llegué quedaban dos boletos en la última fila del la sección orquesta. Don Ramiro no es el papel principal y la mayor parte de la obra se juega con cinco otros caracteres principales, donde el más sobresaliente es el de Angelina, La Cenicienta. En fin, no es sino hasta el segundo acto con la interpretación del área “Si, ritrovarla io giuro” que el veracruzano de 38 años de edad sacó toda la casta; el publicó explotó en un aplauso estruendoso con los ¡viva! y ¡bravo! hasta que por segunda ocasión con tres días de diferencia Camarena ofrecía un segundo Encore en el Metropolitan Opera House. Fue emocionante, y por un rato me sentí parte de la historia de la ópera y de la detonación al estrellato en grande de Javier la sensación mexicana de Nueva York y el mundo de la ópera.

Entre ambas representaciones NYC continuaba con sus asuntos de todos los días. Por la mañana del sábado la famosa avenida Madison se vistió de túnica y turbantes para el desfile o marcha anual de la Meditación Sikh, llena de color, pero también de pancartas con mensajes políticos.Imagen

 

A unas seis cuadras del desfile, una pareja de novios colocaba como fondo de su foto ceremonial nada más y nada menos que el impresionante edificio que alberga La Biblioteca Pública de Nueva York, en la Quinta Avenida y la concurrida Calle 42, a espaldas, o al frente, del no menos famoso Bryant Park, y a un costado de Times Square.

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Manhattan, que es uno de los cinco Buroughs (The Bronx, Brooklyn, Queens y Staten Island) o delegaciones de la Ciudad de Nueva York, presume de tener uno de los parques públicos más grandes del mundo, Central Park; y casi todos sus parques son abiertos al público; pero sin duda el más exquisito y bien cuidado de todos, es Gramercy Park. ImagenEl Parque es conocido por muchas cosas, pero resalta una ironía: en su interior yace la estatua de Edwin Booth. Booth es un apellido con recuerdos infames en la historia de la nación estadounidense. Como se lee en la interesantísima historia del parque en Wikipedia el hermano de Edwin, John, fue el asesino de Abraham Lincoln; la fibra más sensible en la edificación de una nación otrora dividida.

¿Deben los parques ser públicos o privados? Bueno, la eterna discusión de los economistas sobre los bienes públicos o bienes comunes y sus externalidades es resuelta por los abogados y los políticos con un decreto de privatización. Yo soy de la opinión que deben existir los dos. Pero la exquisitez de este parque lo hace a uno pensar sobre la capacidad limitada de los gobiernos de hacer las cosas bien o de las muchedumbres de consumir los bienes públicos con mesura. De cualquier manera si algo deben hacer los gobiernos locales en todas partes del mundo es construir o facilitar la construcción de parques y zonas recreativas con todo tipo de modalidades para atender a la ciudadanía sobre todo si ésta se reúne alrededor de círculos familiares o amistosos. Para empezar, o por razones pedagógicas, no debiera existir ninguna escuela sin un parque propio o adjunto.

Uno puede dedicar una vida viviendo en la Venecia de los siglos XX y XXI, donde dos son las lenguas francas, inglés y español. Pero la vida en NY puede ser difícil como en cualquier parte del mundo, o fácil, como en cualquier parte del mundo; no es lo externo sino lo interno lo que hace felices a los cerebros humanos; lo cual contrasta con otros cerebros.

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Algo realmente grande sucede en Nueva York

Cambio radical en la política educativa de la Ciudad de Nueva York: lecciones para el mundo y México

Por Eduardo Andere M.

Por los últimos 12 años la Ciudad de Nueva York vivió bajo una política educativa en favor de las pruebas estandarizadas, la evaluación de escuelas, maestros y directores, el cierre de escuelas y despido de maestros y directores, todo ello basado, fundamentalmente en los resultados de desempeño de sus alumnos. Yo fui testigo, de esta política, pues mis lectores recordarán que la Ciudad de Nueva York estuvo incluida en mi investigación sobre “La mejor educación en el mundo” iniciada a finales de 2003 y continuada durante más de 10 años. Desde entonces he seguido los pasos educativos de Nueva York. Hoy, vivo en esta Ciudad y sigo de cerca sus cambios educativos; que normalmente le siguen a los cambios políticos. Entonces aprendí que la Ciudad de Nueva York inició sus pasos en las avenidas de la medición, la evaluación y la rendición de cuentas, adoptando y adaptando las políticas de sistemas educativos europeos que llevaban muchos más años en el quehacer de la evaluación y rendición de cuentas como Suecia e Inglaterra.

En una de mis últimas visitas a Inglaterra aprendí que los ingleses estaban copiando el modelo de evaluación y valor añadido de los neoyorquinos. Para mi sorpresa, el maestro se convirtió en alumno; y Nueva York se erigió en el ejemplo de una agenda de cambio educativo mundial que enaltecía la racionalidad del hombre económico (premios y castigos al estilo pavloviano: estímulo-respuesta) sobre la racionalidad del hombre pedagógico (en el sentido aprendilógico). Los sistemas educativos del mundo, inclusive el mexicano empezaron a emular las políticas estandarizantes y racionalistas de la escuela de Nueva York.

ImagenPero hoy (27 de marzo de 2014) la historia de la educación comparada mundial ha dado un vuelco monumental. Gracias al Blog de la Dra. Ravitch, profesora de la Universidad de Nueva York, y dueña del Blog educativo (http://buff.ly/1mxGM1q) más popular de Estados Unidos y quizá del mundo–quien además escribió un breve prefacio para mi reciente libro–me enteré de una decisión gigante de parte de la Canciller Educativa de la Ciudad de Nueva York, Carmen Fariña: los niños y padres de familia que no quieran participar en las pruebas estandarizadas de alto impacto, tienen el derecho de hacerlo sin que sufran ninguna consecuencia académica o escolar. En un brinco paradigmático, el comunicado del Departamento de Educación de la Ciudad de Nueva York utiliza un lenguaje impensable tan solo hace un par de meses atrás: si después de platicar con el director de la escuela respectiva los padres de familia optan por sacar a sus hijos de las pruebas “el director de la escuela deberá respetar la decisión de los padres” http://buff.ly/1l9fhZk

Esta facultad académica de los padres de familia la he visto en los países europeos más avanzados en el tema educativo y democrático como Finlandia, Suiza, Los Países Bajos y Flandes. Es una facultad que reconoce y respeta el papel educativo de los padres de familia, pero sobre todo, limita el poder del Estado de imponer modelos totalitarios donde una “talla le queda a todos”.

No es algo que le vaya a gustar al gobierno estatal de Nueva York y mucho menos al gobierno federal y a las grandes fundaciones empresariales de Estados Unidos que durante años han promovido un modelo de negocios para la educación.

Lo triste y vergonzoso de todo esto, es que gran parte de la filosofía educativa que animó a la Ciudad de Nueva York a tomar este camino de frenesí por las mediciones, las pruebas, los cierres de escuelas y despidos de maestros, y los estándares en el aula y las escuelas, es la misma filosofía que inspiró la reforma educativa de México del 2013 y que apenas empezamos a sentir sus efectos. Esto quiere decir que nos llevará quizás doce años más darnos cuenta del enorme error de sujetar el cambio educativo a esquemas de medición y evaluación de alumnos, maestros y escuelas con base en pruebas estandarizadas.

Las pruebas de habilidades y conocimientos deben aplicarse, y seguirán aplicándose en todo el mundo en años por venir; lo que debe eliminarse es el obcecación casi religiosa, de que podemos evaluar y castigar o premiar a los alumnos, maestros y escuelas, exclusiva o casi exclusivamente, con los resultados de estas pruebas. El tema es mucho más complejo para ser evaluado así.

Espero que con la caída del campeón mundial de peso completo de la estandarización, medición de valor añadido (Value Added Modeling) y rendición de cuentas, los sistemas educativos que copiamos, dejemos de una vez por todas de perseguir los sermones de los predicadores que tratan de resolver el problema educativo con un esquema simplista de premios y castigos; reduciendo la capacidad de decisión humana a la de un objeto pavloviano.

El aprendizaje, estimados lectores, requiere un trabajo fino, profundo, pausado (es decir sin prisas), fundamentado en la racionalidad del hombre aprendilógico (cuyo cerebro requiere tiempo para madurar) y que no puede ser forzado a cambiar por aumentarle el calor a la olla a presión.

La Ciudad de Nueva York, otrora epítome del movimiento racionalista, da un giro radical, veamos cuántos y quiénes le siguen.

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El autor es profesor investigador invitado de la Escuela Steinhardt de Cultura, Educación y Desarrollo Humano de la Universidad de Nueva York.